San Valentín

Compra y vende regalos y decoración de San Valentín en Guatemala.

El 14 de febrero en Guatemala se desea feliz Día del Cariño, y la fecha es tanto de amigos y compañeros como de parejas. En oficinas y colegios se sortea el amigo secreto, así que muchos regalos son pequeños y se compran por montones: una taza con chocolates, un osito que cabe en la mano, una tarjeta. Lo de pareja es más grande: osos más altos que quien los recibe, rosas cortadas en fincas guatemaltecas o preservadas bajo vidrio, globos y el montaje para una cena o una pedida de mano. Aquí se publican nuevos y usados, y lo que sobrevive al día luego cambia de manos.

Los regalos del Día del Cariño también son para los amigos:

y eso cambia lo que se busca para el 14 en Guatemala. En oficinas y aulas el sorteo del amigo secreto decide quién le regala a quién, y quien surte a una oficina o una sección busca una docena de lo mismo: tazas con dulces, ositos de peluche con un corazón, cajitas de chocolates. Búsquelos publicados por lote. Las parejas compran más grande: un oso gigante, rosas con un globo amarrado, una rosa bajo cúpula de vidrio o el montaje de una pedida de mano, con arco de globos y letras luminosas. Algunos años el Miércoles de Ceniza cae a pocos días del 14 y el mes se vuelve morado; eso queda en Pascua. Para una cena de dos, las copas del brindis de Año Nuevo son toda la cristalería que hace falta.

Una docena de rosas recién cortadas o una rosa bajo cúpula:

Guatemala cultiva rosas para exportar y buena parte del corte de febrero se va para el norte, así que aquí la rosa fresca es barata y fácil de conseguir, y aguanta apenas unos días en el florero. Una rosa preservada es una rosa de verdad a la que le cambiaron la savia por una solución de glicerina y tinte. Seca y lejos del sol directo conserva la forma y el color un año o más, y por eso viene en cúpula con base de luz. El oso de rosas, esa figura de oso forrada de rositas, es de espuma y no de flores, y cuando el anuncio dice “eterna” está hablando de lo que aguanta el pegamento. La docena envuelta en el mercado de flores anda entre Q25 y Q50, y sube en los últimos días antes del 14, mientras que un arreglo de rosas de floristería arranca en unos Q300. Casi toda esa diferencia es mano de obra, follaje y el florero, así que quien ya tiene un buen florero paga mucho menos si se lleva las flores sueltas. La flor fresca no tiene segunda mano. El florero, la cúpula y el oso, sí.

Un oso gigante después de un año de abrazos:

se le nota en el cuello, debajo de los brazos y en la panza, donde el pelo se apelmaza y las costuras cargan la fuerza. Apriétele brazos y patas: el relleno que quedó en bolas o ralo después de una lavada ya no se vuelve a esponjar. Un oso de ese tamaño casi nunca cabe en la lavadora de la casa, así que pregunte cómo se limpió, y huélalo: los meses en un clóset o en una bodega se vienen con él. Si canta o se ilumina, abra la cajita de las baterías y fíjese si hay sulfato. A la cúpula, póngala contra la luz. Pétalos desteñidos quieren decir que estuvo en una ventana con sol; pétalos aguados, pegajosos o transparentes, que vivió en un baño o en una cocina. Ninguna tiene arreglo. Revise que el vidrio no tenga piquetes en el borde donde asienta en la base, y encienda las luces. Pétalos idénticos, con costura o con la vena moldeada, son de tela o de plástico vendidos como preservados.

Un oso o una cúpula para vender cuando ya pasó el 14:

el oso gigante no tiene que esperar al próximo Día del Cariño, porque el mismo oso sirve para cumpleaños y baby showers, así que publíquelo como regalo y no como cosa de San Valentín. Párelo junto a una puerta para la foto, escriba también la altura y diga si está lavado y si convivió con mascotas. De la cúpula, suba fotos encendida y apagada y cuente dónde estuvo. Los regalos de amigo secreto sin abrir, en su celofán, conviene publicarlos de una vez y por lote, porque el sorteo vuelve en el convivio de la oficina en diciembre. Un oso más alto que su nuevo dueño se va en la palangana del picop o sentado con cinturón en el asiento de atrás, casi nunca en el baúl, así que avísele a quien viene desde Huehuetenango qué debe traer, y tenga lista una bolsa grande para que no se empolve en el camino.