Jánuca

Compra y vende januquiás y adornos de Jánuca en Guatemala.

La comunidad judía de Guatemala es pequeña y vive sobre todo en la capital y en Antigua, pero la menorá es una figura conocida mucho más allá: iglesias evangélicas y mesiánicas, colegios cristianos y negocios usan el candelabro de siete brazos del Templo. Por eso la palabra sola ayuda poco a la hora de buscar. Januquiás para las ocho noches y perinolas se ofrecen aquí nuevas y usadas, junto con velas, adornos de mesa en azul y blanco y, de vez en cuando, alguna pieza tallada en caoba. Antes de ir a verla, pídale al vendedor que cuente las luces.

Nueve luces para Jánuca, siete para la menorá del Templo:

todo está en contar, y en Guatemala importa más que en otros lados, porque la menorá de siete brazos es muy común como pieza cristiana y decorativa, y se publica con el mismo nombre. La januquiá lleva ocho luces en fila más el shamash, la luz auxiliar que va separada de las demás, y esa novena luz es lo que hay que buscar en la foto. Un candelabro de siete brazos es un buen regalo para una iglesia o un estante, pero en él no se pueden encender las ocho noches. Alrededor de la januquiá está el resto de la fiesta: perinolas de madera o de plástico para el juego de los niños, bolsitas de monedas de chocolate y las guirnaldas y series en azul y plateado que con la misma frecuencia aparecen en Navidad, así que conviene buscar en las dos. Las ocho noches caen cerca de Navidad y Año Nuevo, y la vajilla en azul y blanco de Jánuca suele volver a salir en Año Nuevo.

Una januquiá tallada en caoba y los vasitos donde van las velas:

la caoba es una madera que los talladores guatemaltecos usan mucho, y la primera sinagoga de la capital conserva una menorá tallada en ella, así que una pieza de madera no es rareza. Son preciosas, y se queman. Una januquiá puede ser de cualquier material mientras aguante el fuego, de modo que una de madera necesita vasitos o casquillos de metal lo bastante hondos para que la vela, al consumirse hasta el final, nunca toque la madera, y las luces separadas de forma que una llama no se arrime a la otra. El bronce es lo práctico para encender noche tras noche. La cerámica se limpia fácil pero se despostilla en la orilla de cada vasito, y las de lata o barro pintado hechas para niños permiten que cada uno encienda la suya, como se acostumbra en muchas familias. Sea del material que sea, revise que los vasitos acepten las velas de Jánuca normales, que son más delgadas que las candelas de la casa. Una caja estándar alcanza justo para las ocho noches con el shamash incluido.

Madera chamuscada, vasitos flojos y bronce que no es bronce:

en una januquiá de madera, mire de cerca alrededor de cada vasito por si la madera está oscurecida o quemada, y a lo largo de la base por si hay rajaduras finas que se abren cuando la madera se seca. Apriete cada casquillo de metal: el que gira o se levanta deja que la vela se ladee. En las de metal, lleve un imán de refrigeradora. El bronce macizo no lo atrae, así que si el imán se pega, el dorado es un baño sobre hierro, y cuando ese baño se raya se oxida en lugar de recuperar el brillo. El bronce barnizado al que le rasparon la cera con cuchillo queda con rayas opacas que se oscurecen. Cuente los vasitos si son removibles, porque uno perdido es difícil de reponer igual. Las perinolas de madera se rajan a lo largo de la veta, y las monedas de chocolate solo valen la pena selladas y dentro de su fecha.

Cómo publicar una januquiá para que no se pierda entre menorás de siete brazos:

ponga januquiá, menorá de Jánuca o hanukkiah en el título y diga que tiene nueve luces. Fotografíela desde arriba para que se vean los nueve vasitos, y luego con una vela puesta en uno de ellos. Indique el material, si los vasitos son de metal y si se pueden sacar, y mencione si van velas con ella. La fecha cambia cada año con el calendario hebreo y puede caer semanas antes de Navidad, así que publíquela con tiempo en vez de esperar a las compras navideñas. Quien venga desde Antigua por una pieza tallada va a querer poner una vela en cada vasito y ver qué tan cerca queda la llama de la madera, así que tenga una caja de velas sobre la mesa cuando llegue.