Navidad

Compra y vende adornos navideños en Guatemala.

La Navidad chapina se arma por capas: el árbol, las series de luces y, al lado, un nacimiento sobre aserrín de colores que en muchas familias se completa año con año. Árboles artificiales, series, esferas y coronas cambian de manos nuevos y usados, junto con figuras de barro y de madera y los pesebres donde van. El pinabete cortado o en maceta debe traer su marchamo, la etiqueta que lo vincula con una plantación registrada. Antes de ir a ver cualquier pieza, pídele al vendedor una foto de cómo queda armada.

Pinabete, árbol artificial y figuras de nacimiento:

en casi toda casa se escoge entre dos clases de árbol y luego se suma algo que ninguna tienda vende completo. El pinabete, el abeto nativo del altiplano occidental, se compra fresco cada temporada y perfuma la sala; con la base en agua y lejos del calor, aguanta todas las fiestas. El artificial se compra una vez y se guarda por años. El nacimiento es la pieza central: un paisaje de aserrín teñido a mano con ovejas, pastores y ángeles de barro, ovejitas de pashte, collares de manzanilla y el pesebre de la Sagrada Familia, que se va completando Navidad tras Navidad. Ese mismo aserrín de colores vuelve en las alfombras de Semana Santa, y los adornos para la noche del 31 están en Año Nuevo.

Cómo escoger un árbol artificial por altura, puntas y ramas:

la altura va primero, y siete pies le quedan a la mayoría de salas. Las puntas dicen más que la foto: dos árboles de la misma altura se ven ralos o tupidos según si la caja dice menos de mil puntas o bastante más de dos mil. Las de PE se moldean de ramas reales y de cerca parecen naturales; las de PVC son tiras planas con el aspecto clásico, y los mejores árboles llevan PE por fuera y PVC por dentro. Con ramas de bisagra, que bajan del tronco, el árbol queda armado en minutos. Las de gancho se colocan nivel por nivel, tardan más y dan mejor forma. Los que traen luces integradas ahorran el desenredo, pero esas luces casi siempre fallan antes que las ramas.

Un pinabete cada año o un árbol artificial de una vez:

esa es la cuenta que importa. Un pinabete cortado del tamaño de una sala anda entre Q800 y Q1,000, y la otra temporada hay que comprar otro. Un artificial verde sencillo de la misma altura ronda los Q1,500 nuevo, y los nevados o con luces cuestan más o menos el doble. Uno completo que ya pasó unas cuantas Navidades se vende por bastante menos, porque la caja estorba y el comprador da por hecho que las luces ya están cansadas. Si lo enseñas armado y encendido, esa diferencia se achica bastante.

Qué revisar en un árbol, una serie o un nacimiento usado:

ármalo antes de pagar o pide verlo parado. Las ramas de gancho vienen marcadas por nivel, así que cuéntalas contra la etiqueta, busca óxido en bisagras y uniones del tronco y confirma que la base es la original. Conecta cada serie: en las incandescentes viejas un foco flojo apaga todo un tramo, y una serie con varias temporadas encima suele tener el cable pelado o mordido. Las figuras de barro se despostillan en manos y narices, y a veces vienen repintadas para disimularlo; las de madera tallada pueden rajarse o traer polilla después de once meses en la caja. Hay figuras de resina que se ofrecen como barro hecho a mano: las caras idénticas en todo el juego y la costura del molde las delatan.

Publicar tu árbol o tu nacimiento antes de las posadas:

es cuando las familias todavía están armando y buscando. Para un árbol, indica la altura en pies, las puntas, si es PE o PVC, de bisagra o de gancho y si trae luces, con fotos armado y encendido. Para un nacimiento, cuenta las piezas, di si son de barro, madera o resina, cuánto mide la figura más alta y de dónde vienen, si lo sabes. Aclara en qué zona o municipio estás: alguien de Mixco calcula el viaje a Villa Nueva antes que el precio, y la caja de un árbol grande pide el asiento de atrás abatido. Si cultivas pinabete, que el marchamo se vea en las fotos.