Industrial Parts
Compra y vende repuestos industriales en Guatemala.
Cuando un beneficio de Cobán desarma sus despulpadoras entre una cosecha y otra, la lista lleva camisas de cobre, chumaceras para el eje del cilindro, y fajas y cadena para la guardiola. Así se ve el oficio en pequeño: rodamientos y retenedores que cuestan poco y paran una línea cuando fallan, junto a motores y variadores de frecuencia que sí cuestan dinero. Hay lugar para repuestos nuevos y usados, y también para el sobrante de una planta que cambió de máquinas y se quedó con sus repuestos en bodega. Cuando vaya a ver uno, lleve la pieza vieja o, por lo menos, su número.
Por ahora no hay anuncios activos en Industrial Parts.
De una chumacera a un variador de frecuencia:
los repuestos industriales se reparten entre un lado mecánico, que se gasta, y uno eléctrico, que se quema. En el mecánico están los rodamientos y las chumaceras, la caja de hierro que sujeta el rodamiento al bastidor, además de retenedores, fajas, cadena y sprockets. Ahí casi toda la decisión consiste en dar con el número correcto de una marca confiable: SKF, FAG, NSK, NTN o Timken en rodamientos, Optibelt o Gates en fajas. Los motores eléctricos y los motorreductores quedan en medio: pesan y valen lo suficiente para que convenga comprarlos usados, y WEG y Siemens son las placas que más se ven aquí. Los pines, bujes y rodillos de oruga de las excavadoras y demás maquinaria amarilla se compran igual, por número. El control, de los contactores a los variadores y las tarjetas de PLC, es la parte delicada: vale mucho si coincide con el tablero donde va y casi nada si no.
El número grabado en la pieza vieja:
dice más que cualquier descripción. El de un rodamiento da el diámetro interior, el exterior y el ancho, y el sufijo indica si es sellado, blindado o abierto. Un motor trae en la placa la carcasa, el eje, las revoluciones y el voltaje. Aquí trabajan máquinas de Estados Unidos, Europa y Asia, así que un motor de carcasa NEMA, medido en pulgadas, y uno IEC, medido en milímetros, pueden tener los mismos caballos y aun así no montarse en la misma base ni aceptar la misma polea. Si el número ya se borró, mida la pieza y llévela.
Un motor rebobinado se cotiza según el taller que lo bobinó:
frente a un trifásico nuevo de unos cinco caballos, WEG o Siemens, que anda entre Q4,000 y Q6,000, vale bastante menos aunque arranque parejo en la mesa, porque el cobre y el barniz quedan donde nadie los ve y solo la etiqueta del taller dice quién hizo el trabajo. El usado que conserva su bobinado de fábrica, callado y seco, es el que mejor se paga. Lo primero es girar el eje con la mano. Debe correr libre y en silencio, sin puntos ásperos ni juego al levantarlo. El olor a quemado o el barniz oscurecido en las cabezas de bobina indican que trabajó caliente, y cualquier electricista puede medir el aislamiento con un megger. Un motorreductor que suda aceite por el retén de salida está a las puertas de una reparación.
Rodamientos falsificados y piezas que envejecieron en bodega:
los dos se ven nuevos en una foto y los dos pueden parar una máquina en semanas. Los falsos con marcas famosas traen impresión borrosa en la caja, un grabado láser que parece rayado a mano y un precio que ningún distribuidor autorizado podría igualar; fotografíe la caja y las marcas y pida a ese distribuidor que las revise antes de pagar un lote. El tiempo en estante también castiga al sobrante honrado: la grasa de un rodamiento guardado por años se endurece, los retenedores de hule y las mangueras hidráulicas se resecan y rajan, y un variador que pasó mucho tiempo sin energía puede necesitar que sus capacitores se recuperen poco a poco antes de recibir voltaje pleno. Una caja sellada y fechada que sale de la bodega de una planta es buena compra. Una pieza suelta con óxido en las pistas, no.
Una caja de repuestos de un beneficio que cambió de máquinas:
se vende mejor pieza por pieza, con el número en el título. Fotografíe cada placa y cada extremo de caja, y diga si cada artículo está nuevo en su empaque, desmontado funcionando o sin probar, y de qué máquina salió. Un beneficio de Acatenango que renovó sus despulpadoras puede guardar camisas, chumaceras y sprockets de guardiola que todavía le sirven a las máquinas viejas de las fincas vecinas, y quien compra suele ser el mecánico de alguna de ellas. Va a llegar con la pieza gastada en la mano para ponerla junto a la suya: tenga cada artículo etiquetado y los motores donde se pueda girar el eje, con uno de los generadores a mano si no hay luz para probarlos.