Montacargas

Compra y vende montacargas en Guatemala.

En las empacadoras de melón de Estanzuela, el montacargas que llena los contenedores refrigerados rumbo a Puerto Barrios tiene que entrar por la puerta con la torre abajo y, ya adentro, todavía levantar la tarima. Muchas máquinas en buen estado no lo logran, y por eso aquí se mide la torre plegada antes de mirar cualquier otra cosa. Se anuncian montacargas de contrapeso nuevos y usados, de gas propano, diésel o batería, junto a retráctiles para bodegas con racks, apiladores y el patín hidráulico que nunca falta en un andén de carga. Uno usado debería venir con sus horas y una foto clara de la placa de datos.

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Del patín hidráulico al montacargas de contrapeso:

lo que decide es qué tan alto sube la carga y qué tan lejos viaja. El patín hidráulico despega la tarima del piso con unos bombeos de la palanca y se jala a mano, sin nada que cargar ni llenar. El apilador le suma motor y una torre corta para que una sola persona suba tarimas a los niveles bajos del rack. Racks altos y patios largos piden un montacargas de contrapeso con operador a bordo, que lleva la carga adelante equilibrada por una cola pesada. Toyota, Hyster, Komatsu y Cat son los nombres que más se ven entre los usados; marcas chinas como Heli y Hangcha son la entrada más barata a uno nuevo. El de batería conviene en cuartos fríos, donde el humo estorba; el de gas propano trabaja adentro y afuera con un cilindro que se cambia lleno por vacío; el diésel es para patio abierto. Los retráctiles de Crown o Raymond trabajan en los pasillos angostos entre racks. En terreno disparejo o en obra, el trabajo es para los manipuladores telescópicos.

La torre que pasa por la puerta de un contenedor:

hay que medirla antes que nada si la máquina va a cargar exportación. Un refrigerado tiene la puerta más baja que uno seco del mismo largo, así que compare la torre plegada con los contenedores que de verdad carga. La elevación libre pesa igual. En una torre de elevación libre total, casi siempre tríplex, las uñas suben a altura de estiba antes de que la torre crezca, y se puede poner una tarima sobre otra dentro de la caja sin pegar en el techo. Una dúplex con poca elevación libre se queda en la puerta. La capacidad de la placa vale solo al centro de carga impreso junto a ella, y cada aditamento se lleva su parte, una pinza para cajas mucho más que un desplazador lateral.

El montacargas que hizo doble turno en temporada de empaque:

ha vivido más duro que otro de la misma edad que pasó sus días en la bodega tranquila de una ferretería, y el horómetro lo dice. Uno usado de gas o de gas y gasolina, de dos y media a tres toneladas, de Hyster, Komatsu o Cat se mueve entre unos Q90,000 y Q120,000, y son las horas, más que la marca, las que deciden en qué punto de esa franja cae. Cada servicio debería anotar la lectura, y un horómetro que marca menos que la última anotación fue cambiado.

Cadenas de torre, cilindros de inclinación y transmisión en un montacargas usado:

ahí se va el dinero, y una sola prueba con carga revisa los tres. Suba hasta arriba su tarima más pesada. La torre debe subir pareja, sin traqueteo de rodillos ni juego lateral arriba; surcos brillantes en los canales y cadenas flojas o disparejas anuncian gasto pronto. Con la carga arriba, inclínela hacia adelante y suelte: si sigue avanzando sola, los cilindros de inclinación piden sellos. Revise si las uñas se adelgazan o rajan en el talón. Súbalo cargado por una rampa: una transmisión powershift que patina o mete el cambio de golpe es la reparación más cara de la máquina. Un techo protector doblado o resoldado indica que algo le cayó encima o que se volcó, y es mejor dejarlo pasar. Cadenas, llantas sólidas y reguladores de gas se anuncian en repuestos industriales.

Las medidas que un exportador busca en el anuncio de un montacargas:

empiezan por la placa de datos, porque capacidad, centro de carga, tipo de torre y combustible deciden si la máquina sirve mucho antes que el precio. Sume el horómetro y la torre subida del todo. Mida usted la altura plegada y la elevación libre y póngalas en el anuncio. Diga si incluye cilindro o cargador y si una plataforma llega hasta donde está. Un empacador que venga desde Zacapa va a querer meter una tarima cargada a un contenedor, así que tenga gas en el cilindro o carga en la batería y una tarima esperando en las uñas.