Cojines & Almohadas

Compra y vende cojines y almohadas en Guatemala.

Un cojín puede ser el de chenille que va en el sillón de la sala, la almohada de la cama o la colchoneta de espuma de un juego de terraza en una casa de playa en Monterrico. Fundas y rellenos cambian de dueño juntos o por separado, nuevos o usados, y muchas veces lo que vale es la funda: una buena tela dura más que dos o tres rellenos. Las almohadas de dormir están en el otro extremo y conviene comprarlas usadas mientras sigan selladas. El relleno, la medida y cómo se guardó cada pieza dicen más que la etiqueta.

Un cojín de sala no es una almohada de cama:

y tampoco lo es la colchoneta de espuma de una silla de terraza. Un cojín decorativo es funda y relleno, y se venden juntos o aparte: cuadrados para el sillón, uno alargado de lumbar sobre la cama, un cojín de piso o un puf grande para una sala donde faltan sillas. El sillón se ve más lleno cuando el relleno es una talla más grande que la funda y no de la medida exacta. Las almohadas de dormir vienen en medida estándar, queen y king, de fibra de poliéster o de memory foam, la viscoelástica. Los cojines de asiento son bloques de hule espuma con funda de zíper, cortados para una silla de comedor, un sillón de mimbre o un sofá de terraza, y su lugar es el mueble para el que se hicieron. Un cojín de piso pide abajo una pieza de alfombras, y un juego de cojines de sala se escoge según lo que cuelga en la ventana, de cortinas y persianas.

Memory foam en Huehuetenango, fibra en Retalhuleu:

el clima del dormitorio importa más que la etiqueta. La viscoelástica se ablanda con el calor y se endurece con el frío: en un cuarto del altiplano que amanece helado se siente dura los primeros minutos, y en la costa sur guarda el calor de la cabeza toda la noche. La de fibra respira mejor y cuesta menos, pero se aplasta antes y hay que sacudirla. En cojines de terraza, pregunta por la tela antes que por el color: el acrílico teñido en masa, como el Sunbrella, aguanta el sol fuerte, y el poliéster estampado se destiñe mucho antes.

Lo que vale un cojín de sala y una almohada de espuma:

un cojín decorativo sencillo, con su relleno, anda entre Q70 y Q160 nuevo, así que uno usado compite con uno nuevo y barato, y se gana el precio por la funda: terciopelo grueso, una tela hecha a mano o un juego de cuatro iguales que costaría volver a armar. Una almohada de memory foam va de poco menos de Q200 a unos Q550 nueva. Ya dormida conserva muy poco de eso, porque casi nadie quiere la almohada de otro; una que sigue sellada en su bolsa, muchas veces la que vino con un colchón nuevo, guarda casi todo su precio.

Lo que dice la espuma al apretarla y abrir el zíper:

más que cualquier foto. Dobla a la mitad una almohada o un relleno de fibra: si se queda doblado en vez de abrirse solo, el relleno ya no sirve y lo único que te llevas es la funda. Una viscoelástica amarilla por los años no es problema; una que se desmorona en las orillas o se queda hundida, ya cumplió. Abre la funda y huele el relleno: la humedad, el cigarro y las mascotas se quedan en la espuma aunque la funda esté recién lavada. Los cojines de una casa de playa en Monterrico o Puerto San José piden más cuidado. Aprieta fuerte la espuma: si sale agua, o por dentro tiene puntitos grises o negros, entró el hongo y lavar la funda no lo arregla. Compara la cara de arriba de cada colchoneta con la que iba contra el mueble para ver cuánto se la llevó el sol, y prueba los zíperes, porque los de metal se corroen con el salitre.

Fotos de un juego de cojines con una funda abierta:

esa foto enseña el relleno, que es lo único que el comprador no puede juzgar viendo el sillón. Mide la funda y el relleno por separado, di de qué es el relleno y si las fundas se quitan para lavarlas. En colchonetas de exterior, di de qué mueble salieron y qué grosor tienen, porque quien busca repuesto tiene las mismas sillas en su casa. Si hay mascotas o alguien fuma en la casa, dilo de una vez. Las almohadas de dormir, anúncialas solo nuevas o selladas, con la bolsa en la foto. Quien baja de la capital a su casa en la costa querrá saber que la espuma está seca: cuenta dónde se guardaron los cojines durante el invierno.