Ambientadores
Compra y vende ambientadores en Guatemala.
En casi toda casa guatemalteca el aromatizante es el aparato de Glade o Air Wick enchufado junto a la puerta o disparando solo en el baño, y el gasto de verdad está en los repuestos, así que una caja sellada vale tanto como el aparato. Junto a ellos van las velas en vaso, los difusores de varitas y los difusores ultrasónicos, nuevos y usados, además del pom con su incensario de barro, que perfumaba las casas mucho antes. Un set de regalo de Navidad que nunca se abrió, o un difusor que no le quedó al cuarto, vale la pena pasarlo a otra casa.
El pom de copal y la flor de corozo:
el aroma más antiguo de una casa guatemalteca es un trozo de resina de copal quemado sobre una brasa en un incensario de barro, el mismo humo que flota sobre las procesiones de Semana Santa en Antigua. Es pesado, se mete en la tela y con un pedacito se llena un cuarto cerrado. El corozo es el de temporada: la flor de la palma llega a los mercados en Cuaresma y perfuma la sala hasta que se seca. Una varita vendida como incienso de copal es solo una varita perfumada, no la resina. Para el día a día, casi todos prefieren algo sin llama. El aromatizante eléctrico calienta un frasquito de aceite perfumado, y el automático funciona con baterías y dispara un aerosol cada cierto tiempo. Glade y Air Wick hacen los dos, y los repuestos de cada marca solo calzan en su propio aparato. El difusor de varitas no necesita corriente. El ultrasónico convierte agua y un poco de aceite en una neblina fría, y el nebulizador atomiza el aceite puro y lo gasta más rápido. La lámpara calientavelas derrite el vaso desde arriba sin encender la mecha, y esas lámparas están en iluminación.
Cuándo conviene una vela y cuándo un aromatizante eléctrico:
depende del cuarto. Una vela o el pom encendido piden a alguien presente y un estante lejos de cualquier tela, y con el tiempo el humo de los dos acaba en las cortinas y persianas. El eléctrico y el automático van bien en el baño o en un pasillo donde nadie se sienta. A las varitas, darles vuelta las refresca, y cuando se tapan hay que cambiarlas. El ultrasónico echa humedad al aire mientras funciona, así que le queda mejor a un dormitorio que a un baño que ya se empaña. La cera de abeja y la de soya duran más que la parafina, pero la parafina riega más el aroma en una sala grande. Un aparato traído de Estados Unidos funciona en los mismos tomacorrientes de aquí, así que solo falta averiguar si sus repuestos se consiguen en Guatemala.
Repuestos de aromatizante y velas en vaso en el súper:
una lata de aerosol o un repuesto eléctrico anda entre Q35 y Q50 en el supermercado, y muchas veces el aparato viene de regalo con el primer repuesto, por eso un Glade o un Air Wick vacío casi no vale nada solo, y lo que conviene anunciar es el combo con una caja de repuestos sellados que le calcen. Las velas en vaso van de unos Q15 la pequeña a Q70 o más la grande, y cuando una ya se quemó hasta un tercio, su precio lo pone el vaso y no la cera.
Cómo probar un difusor usado antes de llevártelo:
pide verlo funcionando. El disquito del fondo del tanque ultrasónico se llena de sarro con el agua del chorro y la neblina sale débil, y un tanque opaco o con grietitas quiere decir que el aceite cítrico puro se ha ido comiendo el plástico. En un automático, revisa que los contactos de las baterías no tengan sulfato verde. Las velas pierden aroma con los años aunque nunca se hayan encendido, así que una vieja puede verse perfecta y oler a casi nada; un túnel quemado por el centro y un vaso rajado son las fallas que se ven. Los aceites esenciales abiertos son la compra más floja: busca vidrio oscuro, el nombre botánico en la etiqueta y el sello intacto, y un frasco de esencial puro al precio de un aceite aromático probablemente es aromático.
Un set de regalo que nunca salió del celofán:
fotografía el sello, di sin rodeos si la vela se encendió o no, y escribe el sistema exacto de repuesto para que se sepa en qué aparato calza. En un difusor, un video corto echando neblina dice más que cualquier descripción. Cuenta dónde guardaste las velas: la cera que pasó calor se escarcha o se ladea. Quien viene desde Cobán o Chimaltenango por una caja de repuestos quiere saber, antes de salir, que le calzan al aparato que ya tiene en la pared de su casa.