Sillas De Oficina

Compra y vende sillas de oficina en Guatemala.

Los contact centers del país sientan a decenas de miles de agentes, y cuando un piso se remodela sus sillas vuelven al mercado por lotes, así que aquí una silla de oficina usada llega tanto en lote como suelta. Nuevas o usadas, las de siempre son la secretarial con rodos y respaldo de malla, la ejecutiva de respaldo alto en cuerina, la ergonómica con todo ajustable y la silla gamer tipo carrera. Antes de escoger, piense cuántas horas al día va a pasar sentado en ella: eso pesa más que el diseño.

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Sillas secretariales, ejecutivas, ergonómicas y gamer:

se distinguen por cuánto de la silla se mueve para acomodarse a usted. La secretarial, la sencilla de cualquier recepción, tiene pistón, un respaldo que se mece un poco y muchas veces no lleva brazos; sirve para unas horas, no para un turno completo. La ejecutiva o tipo presidente suma respaldo alto acolchado, brazos anchos y forro de cuerina o cuero. La ergonómica es la de jornada larga: respaldo de malla que respira, soporte lumbar que se mueve, brazos que suben y giran, asiento que se corre hacia adelante para piernas largas. La gamer copia el asiento de carro de carreras, con alas y cojines sueltos. Las alas lo dejan a uno en una sola postura: bien para una noche de juego, cansada para una semana de trabajo. Para la superficie de trabajo están los escritorios; para una silla que solo tiene que aguantar una comida, las sillas de comedor.

El mecanismo, la malla y los rodos:

importan más que la forma del respaldo. Una silla básica se inclina desde un punto bajo el centro del asiento, y al echarse para atrás los pies se despegan del piso; un mecanismo sincronizado inclina el respaldo más que el asiento y deja los pies abajo, lo que se busca para todo el día frente al teclado. La malla es más fresca que la espuma o la cuerina en un turno largo, pero la barata se estira y se hunde donde uno se sienta. Y fíjese en las ruedas: los rodos dobles de nylon duro que traen casi todas las sillas son para alfombra, y sobre el piso cerámico de tantas casas guatemaltecas patinan y arrastran arenilla, así que vale la pena cambiarlos por unos de hule.

Una secretarial frente a una ergonómica completa:

es la comparación que decide casi todo presupuesto. Una secretarial básica de malla anda por Q400 nueva, y una ergonómica con lumbar ajustable, cabecera y brazos móviles va de Q1,500 a Q2,800, mientras las gamer tipo carrera arrancan en ese rango y suben más. Usada, la barata pierde valor rápido, porque cuando el pistón se baja o los brazos se pelan, el arreglo se come casi todo lo que vale. Una ergonómica bien hecha aguanta mejor: pistón, rodos y almohadillas de brazo son piezas estándar que se cambian, y la estructura y el mecanismo, lo caro de la silla, rara vez fallan.

Pistón, base y cuerina en una silla de oficina usada:

le dicen casi todo. Suba el asiento al tope, siéntese y espere: si la silla se va bajando mientras platica con el vendedor, el pistón está perdiendo gas. Échese para atrás con fuerza y ponga atención a chasquidos o rechinidos; luego trabe el respaldo y vea que aguante. Voltee la silla, busque fisuras finas en cada brazo de la base y haga girar cada rodo. Apriete la malla en la orilla delantera, donde se rompe primero. En las ejecutivas y las gamer, la cuerina se descascara primero en los brazos y en la orilla del asiento, y no se detiene. Las sillas que salen de un contact center o de una oficina remodelada a menudo se usaron a toda hora y por varias personas, así que juzgue la espuma del asiento antes que el color. Una Herman Miller o una Steelcase auténtica lleva una etiqueta bajo el asiento con el modelo y el año de fabricación; las imitaciones copian la estructura, casi nunca la etiqueta.

Vender una silla o todas las de una oficina:

empiece por la marca y el modelo de la etiqueta bajo el asiento, y diga qué ajustes siguen funcionando. Fotografíela de lado en su punto más bajo y en el más alto, el mecanismo desde abajo, y la orilla del asiento y los brazos, que se gastan primero. Si está vaciando una oficina, dé la cantidad, diga si son iguales y si separa el lote, y clasifíquelas con honestidad, porque quien equipa un negocio pequeño quiere saber cuántas están buenas. Diga también cuántas caben en un picop: una silla de oficina abulta más de lo que pesa, y quien viene desde Puerto Barrios o Antigua Guatemala a recogerlas arma el viaje con ese dato.