Sombreros & Gorras Para Hombre
Compra y vende sombreros y gorras para hombre en Guatemala.
Una snapback de Comunicaciones y una cerrada de Municipal las fabrica New Era con licencia de cada club, con la misma hechura que sus gorras de los Yankees. A su lado están los sombreros de palma, que todavía se trenzan a mano en Santa Cruz del Quiché y en Jalapa, y los sombreros vaqueros de fieltro para la feria y el jaripeo. Hay nuevos y usados, desde la repisa de cerradas sin estrenar de un aficionado hasta el sombrero de trabajo al que le queda una temporada. En una cerrada, la talla del sticker de la visera lo decide todo: pídala antes de quedar con el vendedor.
Snapbacks, cerradas y las ediciones de los Cremas y los Rojos:
en una gorra pesa más cómo cierra que el logo. La cerrada no tiene broche y viene en tallas exactas: o le queda o no le queda. La snapback se ajusta, y por eso es la segura de segunda mano. Las dad caps sin estructura y las trucker de malla van más bajas y pierden la forma antes. New Era tiene la licencia de Comunicaciones y de Municipal además de la MLB, en cerrada y ajustable: una gorra del club está hecha igual que una de los Dodgers y se copia igual.
Sombreros de palma y sombreros vaqueros de fieltro:
el de palma es para la jornada en el campo; el vaquero de fieltro, para la boda, la cabalgata o el jaripeo de la feria de Jutiapa. El de palma se sigue trenzando a mano con hoja seca, se cose y se forma en prensa caliente, un oficio que nació en Santa Cruz del Quiché y sigue vivo en Jalapa y Jutiapa. Un trenzado apretado y parejo se siente liso al pulgar y dura más. En fieltro, el de pelo cuesta más que el de lana y aguanta la forma bajo un aguacero que deja aguado al de lana. La X de adentro de la copa es la escala de cada fabricante, no una norma común: compárela solo dentro de una misma marca. El ala ancha tapa nuca y orejas; la gorra solo cubre los ojos, y quien anda de gorra depende más de unos lentes de sol para hombre.
Tallas de sombrero y la cerrada que no se puede probar:
las tallas van en octavos de pulgada, y una 7¼ es para una cabeza de unos 58 cm, medida justo arriba de las orejas. Un octavo menos deja la raya roja en la frente; uno más, y se la lleva el viento. Una cerrada o un sombrero de fieltro sin probar es una apuesta; la snapback perdona casi todo. Fíjese en la talla de una gorra que ya le quede, en vez de adivinar.
Lo que vale una New Era después de usada:
una New Era con licencia cuesta desde unos Q300 la ajustable hasta casi Q500 la cerrada, con las de los clubes un poco por debajo de las de la MLB. Usada, el precio lo pone la banda de sudor. Sin estrenar, con sticker y etiquetas, puede pedir casi lo de nueva: para un coleccionista lo es. Las manchas de sal en la banda y un frente aguado se llevan casi todo ese valor.
El sticker de la visera, la cinta interior y un sombrero cansado:
como la tapa trasera en los relojes para hombre, los detalles pequeños delatan la copia. En las New Era actuales el sticker dorado es solo para las cerradas y todos los demás estilos llevan plateado, y una snapback reciente con sticker dorado es mala señal. Por dentro busque cinta impresa sobre las costuras con letra nítida, etiqueta cosida y la bandera de la marca bordada en el costado izquierdo. Apriete el frente para ver si la copa se hundió, y desconfíe de una visera ondulada: pasó por la lavadora. En un sombrero, revise el pellizco del frente de la copa, donde se agarra: ahí se adelgaza el fieltro y se raja primero la palma. Póngalo sobre una mesa para ver si el ala sigue pareja, y doble la banda hacia afuera para revisar las puntadas.
Talla, banda y caja para el siguiente dueño:
con las dos primeras decide el comprador, así que fotografíe de día el sticker de talla y la banda junto con el frente, el costado de la bandera y la parte de atrás. Dé la talla del sticker o el contorno interior en centímetros, y en un sombrero el material: fieltro de lana, de pelo o palma. Diga si se usó o se lavó, y si es réplica. Nombre tal cual una edición de aniversario o de campeonato: los coleccionistas la buscan así. Un sombrero de fieltro viaja mal aplastado en una encomienda, y alguien de Huehuetenango o Chiquimula muchas veces prefiere venir por él: diga dónde está y si todavía tiene la caja.