Perros
Perros que buscan un nuevo hogar en Guatemala.
Casi todos los perros que buscan otro hogar aquí ya son grandes: el chucho del patio de una familia que se va para Estados Unidos, el perro que un señor mayor en Jalapa ya no puede sacar a caminar. Los entrega quien conoce sus mañas a quien tiene espacio y tiempo para uno, y nadie le pone precio al perro. Otra cosa es lo que el perro usa: arneses, correas, camas y transportadoras se compran y se venden aquí, nuevos y usados, y el equipo de paseo pesa más de lo que parece, porque en Guatemala el paseo de la tarde casi siempre termina de noche.
Adónde va un perro que necesita un nuevo hogar:
depende de cómo llegó a necesitarlo. Al perro grande cuya familia se muda, o a la camada de la perrita del vecino, los ubica directamente su dueño, que puede contarle cómo se porta con las visitas y cuando queda abierto el portón. El perro encontrado en la calle, o el que se salió, va primero a animales perdidos y encontrados, porque su dueño puede estar a una cuadra. Los que recoge de la calle un grupo de rescate están en adopta un perro. La transportadora donde duerme y la correa con la que sale se compran y se venden, nuevas y usadas, en artículos para perros.
Primero la energía del perro, después el tamaño:
un mestizo joven y mediano criado en el patio necesita una caminata larga cada día para estar tranquilo adentro, mientras que un perrito pequeño y mayor se conforma con una vuelta a la cuadra. Pregunte cuánto camina hoy, si jala y cómo reacciona ante motos, camionetas y perros sueltos, porque al salir de casi cualquier colonia de Sololá o Chiquimula se topa con los tres. Con un adulto el carácter se ve antes de decidir. Un cachorro es una apuesta sobre su tamaño y su temperamento, y no puede salir a la calle hasta completar sus vacunas.
Arneses, correas y luces para pasear de noche:
Guatemala no cambia la hora en todo el año y el sol se pone temprano en cualquier época; hacia fin de año ya está oscuro cuando casi todos vuelven del trabajo. Donde la banqueta está quebrada o no existe, toca ir por la orilla de la calle con los carros por detrás. Una correa fija mantiene al perro a su lado; la retráctil lo deja irse hacia la calle justo cuando un perro suelto se le viene encima. Las costuras reflectivas del arnés o una lucecita en el collar hacen visible a un perro de pelo oscuro. El arnés en Y, que deja libres los hombros, va bien con el perro que jala, y el que se zafa para atrás necesita uno con una segunda cinta detrás de las costillas.
Ganchos, hebillas y transportadoras de segunda mano:
fallan por los herrajes antes que por la tela. El gancho de la correa debe cerrarse solo; si se traba o ya tiene óxido, se va a abrir en el peor momento. Busque orillas mordidas en la cinta de nylon y deshilachado donde dobla en la hebilla, y jale fuerte de las dos partes de las hebillas plásticas de broche, porque las que pasaron al sol se ponen quebradizas. Lo reflectivo pierde brillo con cada lavada: alúmbrelo con el celular. En una transportadora plástica, revise que las dos mitades cierren parejas y que no haya mordidas en las ventilas: la que pasó años en el patio se tuerce. La transportadora es también donde comprar usado sale a cuenta. Una de plástico para perro mediano cuesta alrededor de Q500 nueva, y las grandes más del doble, y la que un cachorro dejó chica casi siempre fue cama unos meses, no años a la intemperie. Arneses y correas cuestan poco nuevos, y uno ajustado a otro perro rara vez le queda bien al suyo, así que el mejor arnés usado es el que se va con el perro al que se le ajustó.
Cómo presentar a su perro a la familia que lo va a recibir:
indique edad, peso y si está esterilizado, cómo se lleva con niños, gatos y otros perros, y si ha vivido adentro o en el patio. Diga por qué necesita otro hogar y avise si se escapa, si aúlla cuando lo dejan solo o si cuida su trasto de comida; la familia que se entera después es la que más fácil lo devuelve. Tómele fotos de lado con luz de día. Pida a las visitas que lleguen antes de que oscurezca y den juntos una vuelta a la cuadra, y entrégueselo con su carné de vacunas y la correa a la que está acostumbrado. Si la transportadora se queda para venderla, anote el peso y el largo del perro que la usaba: quien la compra la mide contra un perro suyo.