Tablets & Libros Electrónicos

Compra y vende tablets y libros electrónicos en Guatemala.

Un anuncio que dice “Kindle” puede ser un lector de tinta electrónica que parece papel y aguanta semanas con una carga, o una Fire de Amazon, una tablet a colores para caricaturas y videos, y no sirven para lo mismo. Los dos se pueden anunciar aquí, nuevos o usados, junto a iPads, Galaxy Tab de Samsung y lectores Kobo. Muchos Kindle entran al país en un paquete de casillero desde Miami, así que uno que ya está en Guatemala se ahorra el flete y la espera. Pida el modelo exacto y no solo la marca: en una foto, un Kindle de hace diez años y un Paperwhite nuevo se parecen mucho.

El Kindle que en realidad es una tablet:

la Fire de Amazon, que en anuncios de usados todavía sale como “Kindle Fire”, tiene pantalla a colores, reproduce videos y corre apps; está más cerca de una Galaxy Tab que de un Paperwhite. Un Kindle de verdad es un lector: pantalla de tinta electrónica que parece papel impreso, se lee bien a pleno sol y pasa semanas sin pedir carga, y sirve para leer y nada más. Los Kindle, los Kobo y los lectores para tomar notas van en libros electrónicos; las Fire comparten tablets con los iPad, las Galaxy Tab de Samsung y las Redmi Pad de Xiaomi.

Tinta electrónica o pantalla a color, y el bus a Flores:

lo decide el uso. Para novelas, las lecturas del colegio y los viajes largos gana la tinta electrónica: sin reflejos, sin notificaciones, y un Kindle aguanta el viaje largo hasta Flores y el regreso con batería de sobra, cosa que una tablet reproduciendo videos no logra. Para caricaturas, videollamadas, juegos y apps del colegio, tiene que ser tablet. La Fire usa la tienda de apps de Amazon, no Google Play: antes de comprarla para un niño, revise que estén las apps que pide el colegio. En medio quedan los lectores de tinta a color, como el Kindle Colorsoft, que muestran cómics y portadas en colores apagados pero no reproducen video, y las libretas digitales como el Kindle Scribe o el reMarkable, que suman un lápiz para tomar notas. Si el lector va a estar cerca de una piscina o de la playa, confirme que sea resistente al agua: el Paperwhite lo es; el Kindle básico, no.

Un lector que envejece despacio, hasta que se corta:

un Kindle básico nuevo cuesta entre Q1,000 y Q1,300 en tiendas del país. Un lector se devalúa despacio porque no tiene apps que se queden atrás: un Paperwhite de unas cuantas generaciones pasa las páginas un poco más lento que uno nuevo, pero muestra una novela igual de bien, y usado se vende por bastante menos de la mitad de lo que cuesta un Paperwhite nuevo. El corte llega con la edad. Amazon desconectó de su tienda los Kindle y las Fire más antiguos, entre ellos el primer Paperwhite, el Kindle Keyboard y la primera Kindle Fire, y una vez restablecido, uno de esos ya no se puede registrar en otra cuenta, así que para un comprador casi no vale nada.

Pantalla, luz y cuenta de Amazon en un Kindle usado:

la tinta electrónica es más frágil que el vidrio de una tablet. Un golpe en la mochila deja líneas, manchas o una zona que nunca se refresca, y el arreglo es un panel nuevo que cuesta casi como otro lector. Pase varias decenas de páginas y abra una portada a pantalla completa. Después suba la luz frontal al máximo en un cuarto oscuro: debe verse pareja, sin manchas oscuras ni una orilla amarillenta. Pregunte cuántos días le dura una carga con la luz encendida. La cuenta importa tanto como el aparato. Un Kindle o una Fire siguen registrados en la cuenta de Amazon del vendedor hasta que la quita, y los libros son de esa cuenta, no del dispositivo. Un lector anunciado “con cientos de libros” quedará vacío en cuanto salga esa cuenta. Pídale que anule el registro y lo restablezca de fábrica frente a usted, y luego entre con su cuenta.

Fotos y descripción para un Kindle o una Fire:

diga el modelo y la generación, no solo “Kindle”: un modelo viejo de botones sin luz y un Paperwhite reciente se ven iguales en miniatura. Indique si muestra anuncios en la pantalla de bloqueo, si carga por USB-C o por el micro-USB antiguo, y si incluye forro y cable. Fotografíelo encendido con una página de texto, otra vez con la luz al máximo, y por detrás y en las esquinas, donde se notan las caídas. Quien venga desde Cobán o Puerto Barrios va a querer pasar páginas unos minutos con luz de día, así que quede donde haya buena luz: la tinta electrónica se ve mejor al aire libre, y ahí también se le notan las fallas.