Televisión & Cine

Compra y vende televisores, proyectores y reproductores de DVD en Guatemala.

En Guatemala más de la mitad de los hogares con tele también paga cable, así que la pantalla casi nunca trabaja sola: a la par tiene un decodificador, un stick de streaming o el reproductor donde todavía corren los discos de la familia. Sticks y reproductores se compran y se venden aquí, nuevos y usados, junto con la pantalla misma y la cañonera, como se le dice al proyector, para quien quiere una imagen del tamaño de la pared. Antes de pagar por cualquiera de esas piezas, pida verla funcionando en una pantalla, y si puede, lleve su propio cable HDMI.

Pantallas, cañoneras y las cajitas que van a la par:

lo primero es la imagen. Los televisores van de la tele de 32 pulgadas para la cocina a la OLED de la sala. Para una imagen más grande que cualquier tele al alcance del bolsillo está el proyector, que en Guatemala se llama cañonera, como la que cuelga del techo en colegios y oficinas. Alrededor de la pantalla quedan las piezas pequeñas: el stick de Roku, Amazon o Google que le da aplicaciones a una tele vieja, y los reproductores de Blu-ray y DVD que mantienen viva una colección de discos.

Una tele o una cañonera en la pared:

lo decide el cuarto. Un proyector pide oscuridad y una pared clara y lisa, o una pantalla de proyección; en una sala con sol, hasta uno bueno se ve lavado y la tele gana. Donde sí funciona, da una imagen de 100 pulgadas o más por poco más de lo que cuesta una tele de 65. Dos datos de la caja dicen si vale la pena. El brillo solo cuenta en lúmenes ANSI: un mini proyector que anuncia miles de “lúmenes” puede tener entre 120 y 250 ANSI, lo justo para la pared del cuarto de noche. Y “soporta 4K” significa que acepta esa señal, no que la muestre; busque la resolución nativa, que en los baratos suele ser 720p. En esa diferencia se va el dinero. Un mini proyector nuevo cuesta bastante menos de Q1,000, mientras que uno Full HD para casa de Epson o BenQ arranca alrededor de Q5,000; lo que se paga es brillo de verdad, una óptica más nítida y un ventilador que no tapa los diálogos.

Sticks de streaming, cajitas Android y el decodificador del cable:

se parecen, pero no hacen lo mismo. Un stick de Roku, Fire TV o Google TV se conecta al HDMI y corre las aplicaciones oficiales, y usado es buena compra si trae su control. Las cajitas Android genéricas que se ofrecen “con todos los canales” dependen de listas que dejan de funcionar sin aviso, así que pague por la cajita y no por la promesa. El decodificador es otra historia: la empresa de cable casi siempre lo presta con la suscripción y lo amarra a esa cuenta –un operador nacional o una de las empresas locales que dan servicio en pueblos como Chiquimulilla o Samayac–, así que uno comprado suelto no le va a abrir canales en su propio servicio.

Horas de lámpara y la imagen de una cañonera usada:

cuentan casi toda su historia. Los modelos de lámpara llevan la cuenta de horas en el menú de información; compárela con la vida útil que indica el manual, porque una lámpara casi agotada la termina pagando el siguiente dueño. Los de láser o LED no tienen lámpara que cambiar, y por eso en parte cuestan más usados. Proyecte una imagen blanca: manchas o un tono amarillento en un modelo LCD indican polvo dentro de la óptica o un panel envejecido, y los puntos blancos o negros fijos en uno DLP son espejos del chip que fallaron y no tienen arreglo barato. Déjelo encendido media hora; si se apaga solo, se está calentando, a menudo por un filtro tapado o un ventilador cansado. En un stick, pida que el dueño cierre sus cuentas y lo restablezca de fábrica frente a usted.

Antes de anunciar una cañonera o un stick:

fotografíe la pantalla de información del proyector con las horas de lámpara a la vista, y una imagen proyectada en la pared, no solo la carcasa. Ponga la resolución nativa y los lúmenes ANSI que dicen la etiqueta o el manual, y aclare qué incluye: control, cable de corriente, cable HDMI, soporte de techo o pantalla. Quite el stick de su cuenta de Amazon, Google o Roku antes de entregarlo. El decodificador del cable queda fuera de la venta: es de la empresa que lo prestó. Quien venga desde Cobán o Jalapa por una cañonera va a querer verla llenar una pared oscura antes de pagar, así que quede de noche o en un cuarto donde se puedan cerrar las cortinas.