Monitores
Compra y vende monitores en Guatemala.
Aquí, cuando alguien dice pantalla, casi siempre piensa en la tele de la sala; la del escritorio es el monitor, aunque las dos midan lo mismo. Van desde los Full HD de 22 y 24 pulgadas para oficina hasta los monitores gamer de 27 pulgadas de LG UltraGear, Samsung Odyssey, AOC y Xiaomi, pasando por los ultrawide para hojas de cálculo y los portátiles delgaditos que funcionan con el USB-C de la laptop. Hay nuevos y usados. Antes de fijarte en la resolución o la marca, revisa a qué lo vas a conectar: una consola, una laptop y una tarjeta de video piden puertos distintos.
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Full HD en 24 pulgadas, QHD en 27, 4K en 32:
es la combinación de partida, porque una resolución estirada en un panel muy grande se ve borrosa de cerca. El Full HD de 24 pulgadas sigue siendo el de diario para oficina, colegio y videollamadas. En 27 pulgadas, el QHD mantiene nítidas las letras, y es lo que muchos anuncios llaman “2K”. El 4K vale lo que cuesta en 32 pulgadas o donde se editan fotos y planos. La otra división es la velocidad. Los de oficina refrescan de 60 a 100 veces por segundo; los gamer van de 144 Hz para arriba, con FreeSync o G-Sync para que la imagen no se trabe cuando bajan los cuadros. Aparte están los ultrawide de 34 pulgadas, los portátiles que van con un solo cable USB-C y los OLED gamer, con negros de verdad y los precios más altos.
El cable, el puerto y el monitor de 165 Hz que corre a 60:
detrás de casi toda decepción con un monitor gamer hay un problema de cable, no un monitor malo. Las tasas altas piden DisplayPort o un HDMI reciente, y Windows suele dejar el monitor nuevo en 60 Hz hasta que alguien lo cambia en la configuración. Revisa primero las salidas de tu tarjeta de video; si toca cambiarla, mira en componentes de computadora. Una laptop solo maneja un monitor con un único cable USB-C si ese puerto lleva DisplayPort: busca el símbolo DP o Thunderbolt a la par. Casi todas las de laptops traen HDMI de respaldo.
Una pantalla de 32 pulgadas contra un monitor de 27:
la diferencia es menor de lo que se cree: una tele básica de 32 pulgadas cuesta más o menos lo mismo que un monitor Full HD de 27. Sirve para películas y para jugar consola sin prisa, pero las teles económicas se quedan en 60 Hz, no traen DisplayPort, tienen más retraso y las letras pequeñas se ven borrosas de cerca. El monitor, en cambio, no trae sintonizador, bocinas ni control. Si es más que todo para ver tele, busca en televisión y cine. Los monitores de 22 y 24 pulgadas arrancan alrededor de Q900 nuevos, así que uno usado de 60 Hz con solo VGA y HDMI tiene que salir barato para ganarle a uno nuevo en caja. Un gamer QHD de 27 pulgadas de LG, Samsung o Xiaomi anda entre Q2,300 y Q3,500 nuevo, y el usado debería demostrar que todavía llega a su tasa de refresco. Los OLED cuestan más, y uno usado vale lo que diga su prueba de quemado.
Fugas de luz, quemado en OLED y un adaptador que no es el original:
es lo que un monitor usado esconde en un cuarto bien iluminado. Pide una imagen gris oscuro a pantalla completa con la luz baja. Las manchas claras fijas en las esquinas son fugas de luz; un brillo que se mueve al cambiar de posición es el resplandor normal del IPS. En un OLED, ese gris delata el quemado como sombras de la barra de tareas; pregunta cuántas horas tiene. Déjalo encendido mientras platican: una tarjeta de poder que falla se delata con parpadeos, un zumbido o una pantalla que hay que apachar varias veces y que se apaga ya caliente. Muchos monitores delgados usan adaptador de corriente externo, y uno genérico con el voltaje equivocado los arruina, así que compáralo con la etiqueta de atrás.
La etiqueta del modelo, el menú y el duroport de la caja:
es lo que el comprador quiere ver antes de salir. Fotografía la etiqueta con modelo y fecha de fabricación, y el monitor encendido con su menú mostrando la tasa de refresco y, si es OLED, las horas. Di qué cables y adaptador incluye, y menciona cualquier fuga de luz o pixel brillante. Limpia el panel con microfibra seca, porque el alcohol y el limpiavidrios manchan la capa antirreflejo. Guarda la caja con su duroport: quien viene desde Coatepeque o Salamá en camioneta o en moto no puede cargar un panel de 27 pulgadas desnudo, y así, apretado contra algo, es como un monitor que funcionaba llega quebrado a casa.