Software
Compra y vende licencias de software en Guatemala.
El software ya casi no viene en disco: lo que se compra y se pasa de mano en mano es, sobre todo, un código. Una tarjeta de Microsoft 365 todavía sellada en su empaque, una licencia de Office Hogar 2024, un año de ESET o Kaspersky para tres equipos, la licencia de CorelDRAW de la compu de diseño de un taller de rótulos. Las licencias llegan nuevas y usadas; en una usada, lo que cuenta es que el código nunca se haya canjeado o que sea una licencia retail capaz de pasar a otra computadora. La clave impresa en la calcomanía OEM de una laptop se queda con esa laptop.
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Office, Windows y antivirus, comprados una vez o pagados cada año:
esa diferencia define cuánto vale una licencia para el siguiente dueño. Office Hogar 2024 se paga una sola vez y sigue funcionando, pero es la edición para la casa; Hogar y Empresas suma Outlook y es la que está licenciada para trabajar. Microsoft 365 Personal y Familia son suscripciones anuales con un terabyte de OneDrive por persona, y Creative Cloud de Adobe solo se vende así. CorelDRAW todavía ofrece las dos modalidades, y por eso los talleres de rótulos mantienen versiones viejas durante años. Los antivirus como ESET NOD32 o Kaspersky se venden por año y por cantidad de equipos: una tarjeta para una PC no cubre también la laptop de la familia. Windows casi siempre viene con la máquina, y muchas laptops que se venden en Latinoamérica traen Windows 11 Home Single Language, que no deja cambiar el idioma de la interfaz sin una licencia Home retail; revisa la edición antes de comprar en laptops. Los juegos, con sus propias cuentas y tiendas, están en videojuegos y consolas.
Software de punto de venta y contabilidad con FEL incluido:
los sistemas guatemaltecos de caja, inventario y contabilidad vienen casi todos como planes mensuales en la nube, cobrados en quetzales y con la factura electrónica ya integrada, así que hay poco que revender. Los programas contables de escritorio más viejos aparecen cuando un negocio cierra o cambia de sistema. Antes de pagar por uno, pregúntale al desarrollador si traslada la licencia a un nuevo dueño y si todavía lo actualiza; un programa local sin soporte solo sirve para abrir archivos viejos.
Office Hogar 2024 en Q1,200 y la clave Pro Plus “de por vida” en Q50:
no son dos precios del mismo producto. Office Hogar 2024 anda entre Q1,100 y Q1,300 nuevo, y Microsoft 365 Personal en unos Q670 al año. Los anuncios de Office Professional Plus o Windows 11 Pro por unas cuantas decenas de quetzales, muchas veces “con activación por teléfono”, suelen ser claves por volumen pensadas para las computadoras de una empresa. Cada una tiene un número limitado de activaciones que se reparten entre todos los que la compraron, así que la instalación que hoy funciona puede negarse a activar después de formatear o cambiar el disco. Una tarjeta retail sellada vale casi lo mismo que en tienda; una usada que ya se quitó de la PC de alguien vale menos, porque va una versión atrás y el comprador tiene que confiar en que de verdad la quitaron.
Códigos raspados, cuentas Microsoft y cupos en planes familiares:
ahí es donde el software usado sale mal. En una tarjeta, revisa que la franja o el sello que cubre el código esté intacto. Un código de Microsoft 365 u Office ya canjeado queda en la cuenta que lo canjeó, así que una tarjeta abierta no te sirve de nada. Una licencia retail de Windows puede pasar a otra PC una vez que sale de la anterior; una OEM no. Hay quien vende cupos en su plan Microsoft 365 Familia: el dueño puede compartirlo con hasta cinco personas y también sacarte cuando quiera, y tus archivos quedan en un almacenamiento que paga otro. Revisa también la caja contra tu máquina: suites viejas como Adobe CS6 no se instalan en Mac desde macOS Catalina. Y los instaladores pirateados y los activadores son una vía muy común para meterle malware a una PC.
Cómo anunciar una licencia de software sin regalar el código:
fotografía la tarjeta o la caja con la franja de raspar intacta, nunca el código. Indica la edición exacta, la plataforma y la cantidad de equipos, si es retail u OEM y si alguna vez se activó. Si vendes un Windows u Office retail que ya usaste, explica cómo lo quitaste de tu computadora y de tu cuenta Microsoft. Guarda la factura si la tienes. Quien viene desde Cuilapa o Guastatoya no puede revisar una licencia con solo verla, así que quedan en un lugar con wifi y que la canjee en su propia cuenta antes de pagarte.