Remolques

Compra y vende remolques en Guatemala.

Una lancha que vive en la capital pasa más tiempo sobre su tráiler que en el agua, y la bajada por Palín y Escuintla hasta la costa le exige mucho: una pendiente larga que calienta las mazas y después un baño de agua salada en la rampa. Los remolques que circulan aquí son de dos clases: importados de Estados Unidos, galvanizados y con placa del fabricante, o soldados a la medida por los mismos talleres que construyen lanchas de fibra. Unos y otros cambian de dueño nuevos y usados, para lanchas, motos acuáticas y neumáticas, y muchos se venden cuando ya se fue la lancha que cargaban.

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Camas o rodillos bajo el casco:

en la rampa lo que cambia es cómo va apoyada la lancha. Un remolque de camas la lleva sobre tablas alfombradas con la forma del casco, que reparten el peso parejo, pero necesita más fondo para que la lancha flote al subirla o bajarla. Uno de rodillos deja que el casco ruede en poca agua, algo que se agradece en una orilla de arena como la del canal de Monterrico, aunque carga el peso en pocos puntos y tiene más piezas que se traban. Un solo eje basta para la mayoría de lanchas y se mueve a mano; el doble eje lleva una lancha más pesada con más estabilidad y sigue rodando si se poncha una llanta. Los importados de marcas como EZ Loader o Continental llegan galvanizados en caliente, con camas ajustables y una placa que indica su capacidad. Los que se sueldan en el país se hacen para un casco en particular, muchas veces en hierro pintado, y valen lo que valgan el soldador y la pintura. Los bastidores más pequeños se hacen para motos acuáticas, a veces dos lado a lado, y para lanchas neumáticas tan livianas que se botan a mano.

Un remolque a la medida de la lancha que va a cargar:

empieza por el peso, no por el largo. Suma el casco, el motor, el tanque lleno y lo que siempre va a bordo: la capacidad del remolque tiene que superar ese total con margen. Las camas también deben llegar lo bastante atrás para sostener la popa, porque un fuera de borda colgado de un espejo sin apoyo le va doblando el fondo a una lancha que pasa meses guardada sobre su tráiler. Una lancha de aluminio de fondo plano y una de fibra con V profunda piden ajustes muy distintos, así que un remolque que fue de otra embarcación casi siempre pide mover las camas. Comprueba que el acople le quede a la bola de tu carro y que el conector de las luces entre en su enchufe, y piensa en la carretera entre el altiplano y la costa: de bajada, una lancha pesada sobre un remolque sin frenos va empujando al carro en cada curva. Si compras los dos a la vez, mira las lanchas a motor con el remolque en mente.

Primero los cojinetes, después muelles y chasis:

levanta cada rueda del suelo y hazla girar. Si retumba, raspa o se mece por arriba, los cojinetes están gastados. Es la falla más común en un remolque de lancha, y casi siempre viene de meter al agua fría las mazas todavía calientes después de una bajada larga, lo que chupa agua por los retenedores. Por debajo, revisa los muelles por hojas rajadas o vencidas y grilletes oxidados, y los travesaños y soldaduras por óxido que asoma. El hierro pintado y los tubos cerrados se oxidan por dentro, así que un tubo que suena sordo o con costuras hinchadas está peor de lo que parece. Levanta la alfombra de una cama para ver si la madera de abajo está podrida. Las llantas de un remolque parado al sol se rajan en los costados mucho antes de gastar el dibujo, así que mira el costado y pregunta si trae repuesto. Una cinta de winche deshilachada cuesta poco, pero dice mucho de cómo se cuidó el remolque. Pide los papeles del remolque y revisa que el número coincida con el del chasis.

Un remolque que sobrevivió a su lancha:

a quien lo busca le interesa saber si le sirve para la suya, así que indica el largo y el tipo de lancha que cargaba, la capacidad según la placa o según el taller que lo hizo, cuántos ejes tiene, si es de camas o de rodillos y si es galvanizado, pintado o de aluminio. Di cuándo se engrasaron los cojinetes y si las luces funcionan, y toma fotos de las mazas, los muelles, la parte de abajo, el acople y la placa o número de serie. Quien viene desde Quetzaltenango a recogerlo querrá saber que puede llevárselo vacío ese mismo día con repuesto y luces funcionando, y si las camas se ajustan a la lancha que lo espera.