Lanchas Neumáticas
Compra y vende botes inflables en Guatemala.
En el Río Dulce el bote auxiliar hace las veces de carro. Quienes dejan su velero río arriba en la temporada de huracanes lo usan para ir al pueblo por provisiones, llegar a los restaurantes de la orilla y entrar y salir del fondeadero, así que buena parte de los auxiliares que cambian de dueño en Guatemala se compraron para esa rutina. Van desde inflables de piso blando que se enrollan en una bolsa hasta semirrígidos con casco de fibra o de aluminio, nuevos y usados. La tela de los tubos, el piso y los papeles del motor dicen más de su valor que la marca impresa en el costado.
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Inflables de piso blando, semirrígidos y balsas que no sirven de auxiliar:
lo que los separa es el fondo. El inflable de piso blando lleva tablillas, tablas por secciones o un piso de aire a alta presión, y se enrolla en una bolsa que cabe en el baúl del carro o en un cofre del velero. El semirrígido conserva los tubos pero los monta sobre un casco de fibra de vidrio o de aluminio: navega más derecho, aguanta mejor la ola corta y planea con un motor modesto, a cambio de pedir espacio en cubierta, pescantes o un remolque. Entre los veleros que recorren el Caribe abundan los AB, hechos en Colombia, y los Caribe, de Venezuela, junto a Achilles y Zodiac. Las balsas de vinilo tipo Intex se parecen en la foto, pero van a poca presión, la tela es delgada y a lo sumo aguantan un motorcito eléctrico: sirven para la playa, no para cargar un fuera de borda y las compras de la semana por el río. Las lanchas pequeñas de fibra y las pangas van en barcos a motor.
Piso, guardado y motor de un bote auxiliar:
antes de escoger el tipo, piensa dónde va a vivir. En cubierta o en un cofre, un inflable con piso de aire es el más liviano de subir a bordo; colgado de pescantes o remolcado, un semirrígido pequeño navega mejor y se rema con menos pelea. La placa del espejo de popa indica la potencia y la carga máximas, y un motor por encima de ese límite es mala señal, no un extra. En un auxiliar que se sube y se baja del yate, el peso cuenta más que la velocidad: por eso los dos tiempos livianos siguen tan presentes, mientras que un cuatro tiempos de la misma potencia es más silencioso y gasta menos, pero pesa bastante más al pasarlo por la borda. Si el bote viene sin motor, busca en motores fuera de borda uno que respete la placa.
Tubos, costuras y espejo en un inflable usado:
ínflalo bien duro y déjalo toda la noche. Si en la mañana un tubo amaneció blando, hay fuga, y agua con jabón pasada por válvulas y costuras te dirá dónde. Los tubos de PVC, más baratos y muchas veces soldados con calor, envejecen mal bajo el sol fuerte: una tela pegajosa o polvosa al tacto y grietas en los dobleces quieren decir que el bote ya va de salida. Los de Hypalon van pegados, duran mucho más en el trópico y fallan por las uniones, así que busca orillas que se levantan en la línea del pegamento. Revisa también el lado de abajo de los tubos, gastado si lo arrastraban por la playa, la unión del espejo con los tubos y, en un semirrígido, el casco: grietas y agua atrapada adentro. Un parche no asusta en un auxiliar con años, y el pegamento, los parches y las piezas de válvula para repararlo tú mismo están en mantenimiento del barco.
Papeles, remiendos y la placa de serie del motor:
en el río, esas tres cosas deciden una venta. El robo de botes y motores es un problema conocido en el Río Dulce, y los que se recuperan suelen aparecer con los tubos cortados y sin motor, así que un remiendo largo y recto sobre un tubo pone en guardia al comprador, mientras que la factura o los papeles del bote y del motor lo tranquilizan. Antes de pagar, quien compra debería ver que el número de serie del fuera de borda coincide con esos papeles. Al vender, indica marca, largo, año y tela de los tubos, el tipo de piso y si el bote vivió en pescantes, en cubierta o en el agua. Anota cada parche, la potencia máxima de la placa y la marca, potencia, tipo y horas del motor, y aclara si van incluidos los remos, el inflador, el tanque y el cable con candado. En un auxiliar viejo casi todo el valor está en el motor, así que fotografía también su placa de serie. Quien sube desde Livingston a verlo querrá encontrarlo firme, así que ínflalo la noche anterior y no lo toques.