Vestidos

Compra y vende vestidos en Guatemala.

El vestido largo que se compró para una sola cena de graduación suele pasar el año siguiente guardado en su funda, y por eso tantos vestidos buenos se consiguen de segunda mano. Los hay nuevos y usados: del camisero y el midi de punto para el trabajo al de coctel para una boda y la falda de tul de un vestido de quince años. Unos vienen de una familia que ya celebró los quince de la hija y está vaciando el clóset, otros del perchero de una boutique. Con un vestido largo, conviene saber para qué altura de tacón se hizo el ruedo antes de ir a medírselo.

Del camisero de oficina al vestido largo de gala:

más que el precio, los ordena el largo y la ocasión. Los de diario, del camisero al midi de punto, son los que se usan para ir a trabajar. Los de coctel llegan a la rodilla o a media pierna y resuelven casi cualquier boda o cena de trabajo, mientras que el de gala llega al suelo, muchas veces con corsé, abertura o pedrería. El de quince años es otra cosa: falda de princesa sobre varias capas de tul, armada con crinolina y casi siempre en el color que se escogió para la fiesta. Los de novia van aparte, en vestidos de novia, y una de las faldas largas o midi con una blusa bonita logra a veces el mismo efecto por menos.

Un vestido para la cena de graduación:

los graduandos cierran el ciclo escolar con una cena formal, y es entonces cuando más se busca el vestido largo. El corte dice cuánto perdona. El corte A cae sobre la cadera y aguanta una talla de más o de menos; el sirena o el entallado tienen que coincidir con tus medidas. Las marcas estadounidenses de graduación, como Sherri Hill o Jovani, tienen su propia escala de tallas, así que guíate por la tabla de busto, cintura y cadera de esa marca y no por el número de la etiqueta. Un corsé con cordones en la espalda da un poco de juego; uno con zíper, ninguno. Escoge el tacón antes de subir el ruedo, porque un vestido largo se hace para una sola altura, y después busca los zapatos y los aretes en joyería.

Vestidos de quince años, comprados o alquilados:

uno hecho a la medida en un atelier guatemalteco anda por los Q6,500 a Q7,000, y el alquiler va de unos Q2,000 por un diseño importado a cerca de Q4,000 por uno de atelier. Contra eso se mide uno usado. La familia que lo necesita para una sola noche lo va a comparar con alquilar el mismo estilo, así que el precio tiene que quedar claramente por debajo del alquiler, y más abajo todavía si ya se le subió el ruedo para la estatura de otra quinceañera y hay que pagarle a la costurera para volverlo a ajustar.

Lo que delata el interior de un vestido usado:

dale vuelta antes que nada. En un corsé, palpa cada costura buscando varillas dobladas o que rompieron su funda. Fíjate cuánta tela queda en las costuras de los lados, porque ese margen es todo lo que hay para soltarlo. El ruedo de atrás de un vestido largo muestra si se deshilachó o se ensució en la pista. La pedrería y las lentejuelas deben ir cosidas, no pegadas: donde se cae una piedra pegada queda un rastro de goma. En uno de quince años, revisa las capas de tul por jalones y pregunta si incluye la crinolina, porque sin ella la falda se cae. Un Sherri Hill o un Jovani a una fracción de su precio casi siempre es copia, y las copias suelen anunciarse con las fotos del catálogo de la marca: pide una del vestido mismo, colgado.

Un vestido que ya cumplió su noche, listo para otra dueña:

pon la marca, la talla de la etiqueta y las medidas tomadas sobre el vestido, busto, cintura y largo del hombro al ruedo, además de la altura del tacón para la que se hizo el ruedo. Tómale fotos de frente y de espalda, colgado y puesto, con acercamientos de la etiqueta, la pedrería y cualquier mancha. Di cuántas veces se usó, qué arreglos tiene y si ya pasó por la tintorería. Un vestido de graduación se mueve mejor si se publica en las semanas antes de las cenas y no después. Si es de quince años, menciona si va con torerita, crinolina o tiara, y avísale a quien venga desde Chiquimula o Retalhuleu que la falda con su aro llena el asiento de atrás de un carro.