Vestidos De Novia
Compra y vende vestidos de novia en Guatemala.
En los anuncios guatemaltecos, “vestido americano” quiere decir una marca importada de Estados Unidos, como Mori Lee o Eve of Milady, y esa sola palabra pesa en el precio más que casi cualquier otro detalle. Junto a esas marcas hay vestidos de novia nuevos y usados hechos por una modista de aquí, vestidos cortos para la boda civil y los de encaje con manga larga que tanto se ven en la iglesia. Uno usado casi nunca viene solo: el fustán que arma la falda, el velo y a veces el lazo y las arras de la ceremonia suelen ir incluidos, así que revisa qué trae cada uno antes de comparar.
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Princesa, corte A o sirena, y el fustán que va debajo:
la forma de un vestido de novia depende tanto de lo que lleva debajo como del vestido mismo. El de princesa saca todo su volumen de un fustán de aros, y con uno que no le corresponde la falda se desinfla y la cola arrastra más de la cuenta. El corte A pide un fustán más ligero o ninguno, y el sirena o el recto están cortados para caer sin él. La cola también cuenta: una tipo catedral luce a lo largo de la nave de una iglesia y estorba en una recepción en jardín. Los vestidos cortos y sencillos para la boda civil, que muchas parejas hacen en otro día, son los que más se vuelven a usar, y los de las damas o de la mamá de la novia están en vestidos.
Manga larga de encaje y espalda de tul ilusión:
se ven en muchísimos vestidos de iglesia aquí, y deciden cuánto se le puede arreglar a uno usado. Un corpiño strapless con espalda de corsé se ajusta una talla para arriba o para abajo. Las mangas de encaje y la espalda de tul ilusión, en cambio, están cortadas para unos brazos y una espalda, y la modista puede meterlas pero casi nunca soltarlas sin que se note la unión. Si tus medidas quedan entre dos tallas, la espalda de corsé es la compra más segura.
Mori Lee, Eve of Milady y el vestido sin etiqueta:
uno usado de marca americana, con encaje y pedrería cosidos a mano y su fustán incluido, suele cambiar de manos entre Q3,000 y Q5,000, mientras que los que no traen etiqueta arrancan en unos Q1,000, muchas veces con el velo de pilón. La diferencia la hacen la etiqueta, que permite buscar el modelo, y el trabajo a mano del encaje, que es lo que se paga en un vestido de marca. Las tiendas de alquiler meten en un solo precio el velo, el fustán, la lavandería y los ajustes de modista, así que un vestido usado que se vende solo compite con un paquete más completo de lo que parece.
Un vestido que fue de alquiler, o que se usó una sola vez:
pregunta sin rodeos si alguna vez fue de alquiler, porque las tiendas liquidan su inventario y algunos vuelven a salir a la venta. Uno que han usado muchas novias lo delata por dentro: base de maquillaje en el borde interior del escote, marcas de desodorante en el forro de las axilas, orillas de encaje levantadas de tanto engancharse. En una espalda de corsé, busca presillas que se estén soltando. Pon el tul ilusión de la espalda y las mangas contra la luz de una ventana, porque ahí una rasgadura pequeña casi no se puede zurcir sin que se vea. Si te lo ofrecen como americano, pide una foto de la etiqueta interior con el número de estilo y búscalo; un “Mori Lee” sin etiqueta es simplemente un vestido sin etiqueta. Abre también el fustán: los aros tienen que estar redondos, sin dobleces, y el cordón de la cintura todavía debe ajustar.
Tu vestido, el fustán y el velo en un solo anuncio:
detalla pieza por pieza lo que se lleva la compradora: el fustán y cuántos aros tiene, el velo y su largo, el tocado, y si van el lazo, las arras o el cojín de los anillos. Pon la marca y el número de estilo, la talla, y busto, cintura y cadera medidos sobre el vestido. Tómale fotos con luz de día, porque marfil, champán y blanco se confunden en la pantalla de un celular y se ven muy distintos junto a un velo blanco. Di si ya se lavó en seco y qué arreglos tiene. Un velo o un tocado que vendas por separado va en accesorios. Y a la novia que venga desde Jalapa o Escuintla a probárselo, avísale que traiga a alguien que sepa amarrar un corsé y que venga sin prisa: un vestido con fustán debajo no se pone bien entre una sola persona.