Ropa De Baño
Compra y vende trajes de baño en Guatemala.
Casi todo traje de baño en Guatemala termina en una de tres aguas: la reventazón del Pacífico sobre la arena negra de Monterrico, la piscina con cloro de un turicentro o las aguas azufradas arriba de Zunil. Cada una castiga la tela a su manera, y el agua decide qué tela le conviene a un bikini, un completo o un traje de natación. Muchos cambian de dueña con la etiqueta puesta: una talla que no quedó, un conjunto comprado para un viaje que no se hizo, un estampado de diseñador que llegó de regalo. Pide una foto del forro y del protector higiénico antes de quedar para verlo.
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Bikini, trikini o completo, según la parte de arriba:
importa más cuánto sostiene que cuánto tapa. El top de triángulo se amarra al cuello y a la espalda y le queda a varias tallas de copa, así que es el más fácil de comprar sin medírselo y el que menos sostiene. El bandeau no lleva tirantes y depende de la banda. El top con varilla o balconette se mide como un brasier. El completo, o entero, es el que más sostiene; el trikini es un completo con aberturas en la cintura, y el tankini junta un calzón de bikini con una blusita hasta la cintura. Los calzones van clásicos, de tiro alto o brasileños. Los trajes pensados para el embarazo van con la ropa de maternidad.
Arena negra, piscinas de turicentro y las pozas de Zunil:
elige primero por el agua. En Monterrico y El Paredón el Pacífico revienta fuerte cerca de la orilla, y una ola mueve un top de triángulo o un bandeau que en la piscina no da problema; un completo, un top de cuello alto o un bikini con broche además de las tiras no se mueve. El cloro es lo que más rápido acaba con un traje de moda. Casi todos son de nylon suave con elastano, y con el nado frecuente en piscina se aflojan y se destiñen antes de que se gaste el estampado. Si nadas largos, un traje de entrenamiento Speedo o Arena de poliéster resistente al cloro o PBT es más firme y dura bastante más; también encaja en ropa deportiva para mujer. El agua azufrada de las Fuentes Georginas puede manchar las telas claras y ennegrecer argollas y broches de metal: para ir allí, lleva uno viejo y oscuro.
Tiendas por departamento y estampados de Agua Bendita:
las marcas de centro comercial van de unos Q150 a Q500 por un bikini o un completo. Las colombianas de diseñador, como Agua Bendita o Cosita Linda, con estampados y bordados a mano, se acercan a los Q2,000. Esa distancia decide qué vale la pena anunciar. El traje de tienda sale sobre todo como conjunto en su empaque, porque se repone nuevo por poco más. La pieza de diseñador con etiquetas y protector intactos es la que mejor sostiene su precio, porque ese estampado no cuelga en ningún centro comercial.
Etiquetas, protectores higiénicos y elastano vencido:
un traje que se anuncia sin estrenar debe llegar con las etiquetas colgando y el protector todavía pegado en el calzón; uno que se despegó y se volvió a pegar pierde la goma y queda torcido. El elastano se vence también con el calor, el bloqueador y los años, así que un traje que pasó varias temporadas en un clóset caliente o en una vitrina puede estar cansado sin haber tocado el agua: estira el fondillo con cuidado y debe regresar enseguida, sin partes delgadas que transparenten ni hilitos blancos que asomen del tejido. El bloqueador de una prueba deja en las telas claras manchas amarillas que la lavada no quita. En un top con varilla, fíjate que el alambre no se haya salido por la punta de su canal y que las copas removibles vengan en par. En una pieza de diseñador, pide foto de la etiqueta interior y de composición antes de ir a verla.
Un traje de baño anunciado antes de Semana Santa:
es un traje con compradora, porque en esas semanas las familias arman el viaje a la playa o al lago. Da la talla de la etiqueta y, en un top con varilla, su talla de brasier; aclara si arriba y abajo son tallas distintas y si vendes las piezas sueltas. Copia la composición de la etiqueta de cuidado, para que quien nada largos distinga el poliéster del nylon de un vistazo. Fotografíalo extendido con luz de día, por delante y por detrás, con las etiquetas a la vista y el forro de cerca. El bikini comprado para un viaje que no se hizo es el más fácil de pasar: explica por qué nunca se mojó, no le quites ninguna etiqueta y cuenta con que una compradora de Quetzaltenango o de Taxisco te pida medírselo encima de la ropa interior.