Ropa Para Hombre

Compra y vende ropa para hombre en Guatemala.

En un solo día de carretera un hombre puede necesitar dos clósets: chumpa forrada para la helada de la madrugada en Totonicapán y camisa de manga corta al llegar a Retalhuleu. Camisas, pantalones, trajes y chumpas se anuncian nuevos, de tiendas y sastrerías, o usados, del clóset de alguien. Como la ropa americana se vende por pieza en mercados de todo el país, una prenda usada vale lo que pide cuando es algo que en la paca casi no se encuentra: un traje de su talla, una chumpa de cuero legítimo, un saco grueso de lana de los telares de Momostenango.

Chumpas y sacos de lana para las mañanas del altiplano:

en Quetzaltenango, Totonicapán y arriba en los Cuchumatanes, la chumpa se usa meses, no semanas. Aquí la palabra abarca desde la de lona estilo trucker hasta la acolchada y forrada, y la de cuero. Las de lona y las casuales son las baratas y aguantadoras. La de cuero cuesta varias veces más y solo lo vale si es piel de verdad. Los sacos gruesos de lana tejidos en Momostenango son la respuesta propia del altiplano al frío, y pesan más que casi cualquier tejido importado. En la costa, de Puerto Barrios a Champerico, nada de eso sale del clóset. Allá se anda todo el año de manga corta, polo y pantalón ligero de algodón, y la ropa para el gimnasio o para correr tiene su lugar en ropa deportiva para hombre. Las corbatas y los cinchos están en accesorios para hombre.

Trajes, cuellos de camisa y el corte slim o clásico:

el saco trae el pecho en pulgadas y una letra de largo: un 38M es pecho 38 en largo regular y un 39L la versión larga. El pantalón va por cintura, y el ruedo se deja para que lo termine el sastre. La camisa de vestir va por talla de cuello y largo de manga; abotonado, el cuello debe dejar pasar uno o dos dedos, no más. El corte slim va pegado en pecho y cintura; el clásico deja holgura y le queda mejor a un cuerpo ancho. Pruébese los dos antes de comprar usado, porque a un saco slim casi no se le puede sacar tela. Los zapatos para el traje están en zapatos para hombre.

Lo que vale un traje y lo que cobra la paca:

un traje nuevo de saco y pantalón, de sastrería o de almacén, anda entre unos Q1,200 y Q2,800. Usado es lo que más valor pierde del clóset: fue cortado para un cuerpo, y quien lo compra le suma después la cuenta del sastre. En el otro extremo, las camisas y los polos de diario compiten con los puestos de ropa americana, donde la mayoría de piezas sale por menos de Q100. Un polo usado sin nada especial no le gana a eso. Una camisa de marca con etiqueta, un traje de talla común o una chumpa de cuero que sigue suave, sí.

Saco o traje usado, revisado en mano:

empiece por el pecho y las solapas. Si se ven ondas o burbujas, la entretela pegada se despegó de la tela, y eso no lo arregla ninguna plancha. Busque brillo en el trasero, las rodillas y los codos, y ponga la lana contra la luz para encontrar agujeros de polilla en el cuello y bajo los brazos. Voltee el pantalón: si la costura de atrás es ancha, se puede agrandar; si es angosta, ya no da más. En las camisas se gastan primero las puntas del cuello y el filo de los puños, y lo amarillo de las axilas casi nunca sale. En el cuero, doble cuello y puños y busque grietas; si un borde cortado deja ver tela tejida por detrás, es sintético. En un polo de marca, el logo bordado debe verse limpio y firme, sin hilos sueltos.

Cómo anunciar una chumpa, un traje o un lote de camisas:

extienda cada prenda y mida de axila a axila, de cuello a ruedo y de hombro a puño; en pantalones, cintura y largo de entrepierna. Cuando una prenda ya pasó por el sastre, la etiqueta deja de decir la verdad, así que vale más la cinta métrica que la talla impresa. Fotografíe frente, espalda, la etiqueta con la composición de la tela y cualquier defecto de cerca, y diga cuánta costura le queda si fue arreglada. Luego diga dónde está. Una chumpa gruesa se vende a quien vive donde hace frío, y un comprador en Xela cruza la ciudad en bus por un saco de lana que en Escuintla nadie miraría dos veces.