Bolsos Para Hombre

Compra y vende bolsos para hombre en Guatemala.

Pedir un morral en Guatemala puede terminar en dos bolsos muy distintos: el morral de lana tejido que cargan los hombres en Nahualá, o una mochila de nylon con etiqueta de marca, que es lo que la palabra quiere decir en Colombia. Los bolsos para hombre van desde esos hasta el bolso cruzado que se lleva al frente en un bus lleno, la cangurera, el maletín de cuero para la oficina y el bolso de viaje para el fin de semana, nuevos o usados. En todos cuenta tanto el interior como el exterior, así que pida foto del forro y de los compartimientos antes de quedar para verlo.

El bolso cruzado y la cangurera, llevados a la vista:

casi todos los hombres que cargan bolso a diario cargan uno pequeño. El bolso cruzado, o bandolera, lleva teléfono, llaves y billetera y deja las manos libres para el pasamanos del bus. La cangurera ya no se queda en la cintura: cruzada sobre el pecho hace lo mismo y se engancha menos. Las de nylon de marcas como Totto o JanSport aguantan la lluvia y salen baratas de reponer; las de cuero se ven mejor con camisa y pesan más. Escójalo por lo que mete a diario: medio vacío se bambolea y repleto fuerza el gancho. Billeteras y tarjeteros están en accesorios para hombre.

Maletines, mochilas y el bolso de gimnasio:

para el trabajo se elige entre el maletín, que se lleva en la mano o con una correa corta, y la mochila, que reparte el peso en los dos hombros. Un maletín de cuero estructurado mantiene los papeles planos y queda bien en una reunión, pero pesa más vacío. El cuero de grano completo se oscurece y se suaviza con el uso; el sintético se ve igual en la foto y a los pocos años se pela en los dobleces. El de gimnasio vale por su compartimiento ventilado para los tenis; la ropa está en ropa deportiva para hombre.

El morral de Nahualá y de Todos Santos:

en partes del altiplano occidental el morral sigue siendo el bolso del hombre, para los papeles y el almuerzo. En Nahualá se teje con aguja circular en lana natural blanca y negra, muchas veces con el águila bicéfala en el diseño, y la cinta se teje aparte en telar de cintura y se cose a mano. En Todos Santos Cuchumatán se teje a gancho, apretado, en algodón de colores vivos, sin forro y sin cierre. No hay dos iguales, y el diseño suele delatar el pueblo.

Bolsos cruzados de nylon y maletines de cuero, nuevos y de segunda:

un bolso cruzado o una cangurera de nylon casi nunca pasa de Q300 nuevo, mientras que un maletín de cuero de grano completo anda más cerca de Q2,000 a Q2,500. Un bolso de nylon de segunda compite con uno nuevo que cuesta poco, así que se mueve cuando está casi sin uso o es un modelo que la gente pide por nombre. El maletín de cuero es el que guarda su valor, porque el cuero sano dura años más que su primer dueño, siempre que las esquinas y las asas sigan enteras.

Esquinas, asas y la placa Tumi en un bolso usado:

voltee el bolso primero. Esquinas y base se llevan los golpes, y ahí el sintético suelta escamas mientras el cuero de verdad solo se raspa y se oscurece. Después doble las asas del maletín en su pliegue: ahí las grietas finas se abren. Suelte la correa y revise los ganchos giratorios y sus argollas: un gancho barato de metal fundido es el que deja caer el bolso en la banqueta. Los bolsos de marca se copian, sobre todo los cruzados Michael Kors y Coach. Por dentro, un Coach lleva un parche de cuero estampado, y en las copias el estampado sale flojo o torcido. Los Tumi traen una placa Tracer con un número registrable, pero se copian placas reales, así que confirme que el número corresponde al modelo que tiene en la mano. En un morral de lana, busque polilla a contraluz y revise la costura de la cinta.

Fotos y medidas que venden un maletín o un bolso cruzado:

dé alto, ancho y fondo en centímetros y diga qué le cabe: una tablet, un fólder, una muda de ropa. Fotografíe el forro con todos los compartimientos abiertos, las esquinas, la base y el pliegue de las asas, y dele a la etiqueta o placa de la marca una foto aparte. Diga si iba al trabajo a diario o pasó en el clóset y, si es un morral, de qué pueblo viene y si es de lana o de algodón. El maletín suele cambiar de dueño cuando cambia el trabajo, y quien llegue desde Huehuetenango o Antigua a recogerlo querrá llenarlo con sus cosas antes de decidirse: déjelo.