Remolques Ganaderos

Compra y vende remolques ganaderos en Guatemala.

Muchos de los carretones para ganado que van detrás de un picop en Guatemala nunca pasaron por una fábrica: los hizo una herrería del pueblo a la medida del dueño, con tubo y lámina, y con las puertas donde él las quiso. Esos remolques de taller conviven con los de fábrica, de acero o de aluminio, nuevos y usados, desde la caja para un par de terneros hasta el de dos ejes que lleva novillos de una finca a otra en la Costa Sur. Sea cual sea, tres cosas lo definen: quién lo hizo, cómo está dividido por dentro y si los costados dejan pasar el aire.

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Remolques para ganado mayor, de piso bajo y para caballos:

desde la carretera se parecen, pero cada uno está hecho para otro animal. El de ganado mayor tiene costados altos con aberturas arriba, una puerta central que divide la carga para que los novillos no se vayan todos adelante al frenar, y una puerta trasera de ancho completo con media corrediza, para subir un animal mientras detiene a los demás. Cerdos, ovejas y cabras viajan mejor en un piso más bajo, que pide menos rampa, con los costados cerrados abajo para que no metan una pata. Los remolques de caballos van aparte: el caballo necesita altura, divisiones acolchadas y un piso sin ranuras, y una abertura a la altura del casco es justo lo que lo lastima en un remolque de ganado. Los animales van en ganado.

Un remolque de herrería o uno de fábrica:

los dos se ven mucho, y cada uno obliga a preguntar otra cosa. El de herrería se hace por encargo, así que se ajusta a su picop, a su manga de carga y a los animales que usted maneja, y el mismo taller suele poder repararlo. Vale lo que vale el soldador: pregunte qué tubo y qué lámina lleva el chasis y el piso, y si los ejes y los muelles se compraron para esa carga o salieron de otro vehículo. El de fábrica, entre ellos varias marcas mexicanas, trae capacidad declarada, placa con número de serie y un tren de rodaje pensado para esa carga. El acero cuesta menos y cualquier taller lo remienda. El aluminio cuesta más, se jala más liviano y no se oxida, pero se raja por fatiga alrededor de puertas y soldaduras, y no cualquiera lo suelda bien.

Aberturas, techo y el calor de mediodía en la Costa Sur:

en las tierras bajas del Pacífico, por Retalhuleu o Mazatenango, o allá en Izabal, un remolque cargado y parado al sol se calienta en minutos, y los animales sufren antes de que arranque el picop. Las aberturas en la parte alta y un techo, o por lo menos una lona de sombra sobre la mitad delantera, valen más ahí que la pintura nueva. Una caja cerrada por completo protege de la lluvia pero encierra ese calor, y no sirve para un viaje largo en la costa.

Soldaduras, puertas y llantas en un remolque ganadero usado:

esas tres dicen más que la pintura. Alumbre con una linterna la lanza o el cuello de ganso donde se une al chasis, y los soportes de los muelles sobre cada llanta; una rajadura ahí, o soldadura nueva encima de la vieja, quiere decir que lo sobrecargaron o lo arrastraron. Abra cada puerta y pruebe cada pasador: una puerta doblada o cambiada casi siempre es señal de que un animal la peleó, y una corrediza que se traba le va a fallar en la manga. Levante los hules del piso, porque debajo es donde los orines hacen el daño sin que se vea. Una llanta con rajaduras de sol en el costado ya hay que cambiarla, y el desgaste de un solo lado delata un eje doblado o corrido. Un remolque se mueve fácil y se rastrea difícil, así que pida la documentación que lo acompaña y, si es de fábrica, compare el número de serie de los papeles con el de la placa.

Lavar el remolque ganadero antes de entregarlo:

hágalo un día antes, para que el piso esté seco cuando el comprador levante los hules. Tómele fotos de costado y por detrás con las puertas abiertas, del enganche por debajo, de los soportes de los muelles y de cada llanta. Diga quién lo hizo y más o menos cuándo, qué ha llevado, si tiene techo y frenos, y cuántas reses o cerdos adultos caben sin ir apretados. Señale cualquier soldadura de reparación; el comprador la va a encontrar igual, y verla primero en el anuncio es lo que le hace creer el resto. Quien baje desde Huehuetenango va a querer saber si el remolque pasa por el portón de su finca y si cuadra con su rampa de carga, así que dé el ancho por fuera y la altura del piso atrás.