Protección Solar & Bronceadores

Compra y vende protectores solares y autobronceadores en Guatemala.

Mucho del bloqueador que se compra en Guatemala va a dar a la mochila en los días antes de Semana Santa, cuando las familias bajan a la arena negra de Monterrico o de Champerico, y bastante vuelve todavía sellado. Fluidos faciales para la oficina, lociones y sprays resistentes al agua para la playa, barras que caben en la bolsa del pantalón para subir el Acatenango, geles after sun, lociones de bronceado gradual y mousses autobronceadoras pasan aquí de una mano a otra. Un tubo sellado y con la fecha lejos es una compra sencilla. Si ya está abierto, que te digan a qué playa fue y hace cuánto.

Fluido facial, loción de playa, spray y barra:

en Guatemala todos son bloqueador, pero cada uno está hecho para un día distinto. Los faciales son fluidos y geles ligeros para usar solos o debajo del maquillaje en la oficina; los que traen color se quedan cortos frente a lo que hay en maquillaje. Las lociones corporales vienen en botes más grandes para la costa, muchas con la leyenda resistente al agua. El spray cubre en segundos una espalda o a un patojo que no se está quieto. La barra es pequeña y no ensucia: la que va en la bolsa del pantalón al subir un volcán. Los geles after sun son para la noche después, junto a las cremas de diario de cremas y lociones corporales. La otra mitad son los autobronceadores: lociones graduales que dan color en varios días, y mousses y gotas para un tono más rápido y oscuro, casi siempre con guante. Bronceador a secas suele ser un aceite para broncearse con SPF bajo o sin SPF, así que guíate por la etiqueta y no por el nombre.

Filtro mineral, resistencia al agua y el número de SPF:

la parte de atrás del tubo decide casi todo. Para un día en la arena o una caminata, la mayoría agarra el SPF más alto del anaquel y lo lleva para una segunda capa; para la oficina pesa más un fluido tan ligero que te lo pongas cada mañana. Los minerales llevan óxido de zinc o dióxido de titanio y pueden dejar una capa grisácea en la piel morena, por eso existen las versiones minerales con color; los de filtro químico quedan transparentes. Resistente al agua quiere decir probado un tiempo determinado en el agua, no una tarde entre las olas. En el autobronceador se escoge entre rapidez y control: la loción gradual perdona un primer intento disparejo, la mousse oscura no.

El bloqueador de aquí frente al fluido facial importado:

un tubo de bloqueador hecho aquí o en la región anda entre Q50 y Q70 en Guatemala, y un fluido facial dermatológico en frasco pequeño va de unos Q120 a Q200. Donde sí vale la pena pasarlo a otra persona es en los fluidos faciales: alguien escogió la textura equivocada o compró un segundo frasco que nunca llegó a abrir. Sellado y con la fecha lejos, se vende con un descuento que se nota. Abierto, aunque sea poco, vale muy poco, porque nadie sabe cuánto se calentó la mochila en la que anduvo.

El bote de la Semana Santa pasada, la loción separada y el autobronceador viejo:

un bloqueador abierto que fue a la playa pasó horas sobre la arena caliente, y el calor es lo que lo arruina. Busca la fecha grabada en el doblez del tubo o en la base, y si no se lee, dalo por viejo. Saca un poquito: si sale aguado y luego en grumos, ya se separó, y una textura arenosa, un color amarillento o un olor fuerte quieren decir que ya no sirve. Los minerales se asientan: agítalo primero. Prueba el spray una vez para ver que rocía parejo; una barra rajada o sudada ya se derritió y volvió a endurecer. El autobronceador viejo se oscurece en el frasco, huele más fuerte y deja un tono naranja y con rayas. Un fluido facial conocido con un precio muy abajo de todos los demás merece una pregunta sobre de dónde salió.

El spray que sobró de la playa o la mousse que quedó muy oscura:

fotografía el frente, la etiqueta de atrás con el SPF y los filtros, y la fecha, tan de cerca que se lea. Di si está sellado y, si no, cuánto le queda y si fue a la costa o se quedó en el gabinete del baño. Del autobronceador, pon el tono tal como viene impreso, claro, medio u oscuro, y di si incluye el guante y si está lavado. Quien viene desde Mazatenango por un fluido facial sellado va a querer leer la fecha con luz de día antes de pagar, y quien recoge un bote abierto antes de Semana Santa te va a preguntar dónde pasó la anterior.