Cremas & Lociones Corporales

Compra y vende cremas y lociones corporales en Guatemala.

Buena parte de la crema para el cuerpo que se revende en Guatemala llegó en una maleta: botes de litro con bomba y etiqueta en inglés, traídos por familia que vino de visita desde Estados Unidos, más de los que una casa alcanza a gastar. Junto a esos botes de crema ligera de diario van las cremas espesas para canillas y talones y las mantecas casi sólidas. Un bote sellado se le compra a un desconocido con tranquilidad. Si ya está abierto, pregunta cuándo lo abrieron y dónde ha estado guardado.

Loción, crema, manteca y aceite corporal:

se distinguen sobre todo por cuánta agua llevan, y eso decide cuándo se usa cada una. Ojo con el nombre: en Guatemala, loción a secas suele entenderse como perfume, y por eso la del cuerpo se busca como crema para el cuerpo o loción corporal. La loción es lo bastante ligera para salir con bomba y la piel la absorbe en un minuto. La crema corporal es más espesa, viene en tubo o en bote, y es la que se guarda para canillas, codos y talones. Las mantecas son casi todo manteca de karité o de cacao, casi sólidas en el bote, y quedan para la noche. Los aceites se ponen con la piel todavía húmeda después del baño. Los geles de sábila son lo más ligero, y muchos los guardan en la refri para después de asolearse; el bloqueador como tal está en protección solar y bronceadores. El perfume que acompaña a una crema perfumada va en fragancias y las cremitas de manos, en manos y uñas.

Sin fragancia, perfumada y la etiqueta en inglés:

lo primero que se decide es el olor. Una crema perfumada se usa casi como un perfume suave y muchas veces se combina con el spray del mismo aroma. Una sin fragancia es para la piel que reacciona al perfume. En los botes comprados en Estados Unidos, fragrance-free y unscented no son lo mismo: una unscented puede llevar una fragancia que solo tapa el olor de los ingredientes. Las versiones dry skin y extra dry son más ricas que las de diario. El envase importa cuando la crema ya está abierta: la bomba y el tubo no dejan entrar los dedos, y el bote de manteca se raspa con ellos cada noche.

El bote de litro frente al tubito dermatológico:

un bote familiar con bomba de una crema corporal común, de casi un litro, anda entre Q120 y Q140 nuevo en Guatemala, y una crema corporal de línea de farmacia para piel sensible o muy seca puede costar lo mismo o más en un tubo de una quinta parte de ese tamaño. El supermercado le pone techo al bote grande: cualquiera lo repone esa misma tarde, así que uno sellado se va, como mucho, un poco abajo del precio de anaquel. Las cremas dermatológicas selladas aguantan mejor su valor, porque nadie las paga completas sin dudar. Ya abiertas, las dos se venden por poco, con precio para alguien que quiera terminarlas.

Botes abiertos, cremas americanas y aromas copiados:

una crema comprada en Estados Unidos muchas veces no trae fecha de vencimiento, solo un código de lote en la base, así que la edad te la dice el bote. Desenrosca la bomba: una costra de crema seca en el cuello y en la tapa quiere decir que pasó mucho tiempo abierto. Una crema que se separó en una capa aguada, se puso amarilla o huele agria ya no sirve. Los aceites corporales no se separan; se enrancian y empiezan a oler a manía vieja o a crayón. Como original americano circulan también copias de las cremas perfumadas más conocidas, así que desconfía de una etiqueta pegada donde la original viene impresa, de una textura más aguada de lo que recuerdas y de un aroma que se va de la piel en minutos.

Los botes que sobraron de la maleta del norte:

publica cada aroma y cada tamaño por separado, salvo que haya venido en set, y pon el nombre tal como aparece en la etiqueta, en inglés si así viene, porque así lo escribe quien busca. Fotografía el frente, la etiqueta de atrás, la base donde va el código de lote y la banda plástica de la tapa. De lo abierto, di más o menos cuánto le queda, cuándo lo empezaste y si estuvo en el baño o en un gabinete. Di claro de dónde salió: comprado aquí o traído de Estados Unidos por la familia. Quien viene desde Quetzaltenango por dos botes sellados va a querer ver esa banda entera y leer el código de la base antes de pagar, y oler en el dorso de la mano cualquiera que esté abierto.