Maquillaje

Compra y vende maquillaje en Guatemala.

Mucha gente en Guatemala se maquilla sola para unos quince años, una graduación o una boda en vez de pagar un maquillaje social, y las compras para una sola noche dejan sobrantes: una segunda base en el tono de al lado, unas pestañas postizas que no hicieron falta, una paleta con colores que solo iban con el vestido. Así cambian de manos la base, las sombras y el labial. Lo que vale la pena comprarle a otra persona viene sellado o sin tocar, con el nombre del tono legible en la etiqueta y con su caja o su empaque.

La cosmetiquera de una fiesta larga:

lleva tres tipos de producto que se eligen de forma distinta. En el rostro, la base y el corrector cargan con la decisión del tono, y encima van el polvo, el rubor y el iluminador. En los ojos, la paleta de sombras hace casi todo el trabajo, con el rímel y, para una noche grande, unas pestañas postizas. Los labios van del labial en barra de siempre a los líquidos que secan y aguantan la cena. Las brochas, las esponjas y el encrespador están en accesorios de belleza; el primer que va debajo, en cuidado de la piel, y el esmalte para esa misma noche, en manos y uñas.

El tono de la base, el subtono y el flash del fotógrafo:

deciden si al final de la noche la base todavía parece piel. El tono es solo la mitad: el subtono, cálido, frío, neutro u oliva, es lo que evita que la base se corte en una línea en la quijada. Pruébala en la quijada y no en el dorso de la mano, y mírala afuera después de unos minutos, porque muchas bases líquidas se oxidan y se oscurecen. Una fórmula mate de larga duración aguanta unos quince años desde la misa hasta el último baile; la de acabado luminoso se ve más fresca en un día normal. Con el flash de la cámara, las bases con protector solar y los polvos blancos para sellar pueden rebotar la luz y dejar la cara pálida encima de un cuello que conservó su color. El rímel a prueba de agua se gana su lugar en una boda, donde siempre hay alguien que llora en los votos.

La base de mostrador y la de farmacia:

son donde se va el dinero de una cosmetiquera. Una base de las líneas de mostrador de los almacenes anda entre Q400 y Q550 en Guatemala, y una de farmacia o de supermercado cuesta más o menos la tercera parte. El rímel y el delineador son la parte barata del kit. Por eso la base de mostrador que se compró un tono más clara y nunca se abrió es el sobrante que vale la pena anunciar cerca de lo que costó: a quien ya usa justo ese tono le ahorra buena parte del precio y la vuelta al mostrador.

Sellos, calor y paletas copiadas:

dicen más de un anuncio de maquillaje que una foto bonita. Sellado se ve distinto en cada cosa: una base con su plástico o el sello del cuello intacto, un labial todavía en su celofán, una paleta con la lámina transparente encima de las pastillas. El rímel, el delineador líquido y el brillo solo valen la pena sellados, porque su aplicador va del ojo o de la boca directo al envase. El calor arruina el maquillaje aunque no se haya abierto: las gotitas de aceite o la capa blanquecina en un labial, o una base separada en el frasco, dicen que se guardó en un lugar caliente. Las copias de las paletas y labiales más conocidos se delatan con nombres de tonos mal escritos, pastillas torcidas o que se mueven en su hueco, letras que se borran del estuche y un precio que no tiene sentido para esa línea. Las piezas marcadas como probador nunca se hicieron para venderse.

La base, las pestañas y la paleta que sobraron de la fiesta:

se venden con fotos que resuelven lo del tono antes de que alguien pregunte. Fotografía la etiqueta con el nombre o el número del tono legible, el sello o la lámina de cerca y la caja si la guardaste, todo con luz de día, porque en pantalla los tonos de piel cambian. Di claramente si algo ya se abrió o se probó, y publícalo aparte de lo sellado. Cuenta dónde estuvo guardado todo. Casi todos estos sobrantes se compraron corriendo la semana antes del evento y terminaron en una gaveta la mañana después, así que anúncialos mientras ese tono se sigue vendiendo: quien compra casi siempre busca la misma base que ya usa, y cuando llegue a recogerla va a querer acercarse el frasco cerrado a la quijada con luz de día.