Vajilla

Compra y vende vajilla en Guatemala.

En una mesa chapina se usan más platos hondos que pandos, porque el caldo de res, el kak’ik y el pepián llegan en plato hondo, y la taza trabaja tanto para el atol como para el café. Aquí se anuncian, nuevas y usadas, vajillas de cerámica para diario, porcelana que solo sale cuando hay visita, melamina que no se quiebra y trastos de peltre, junto a la mayólica pintada a mano que la Antigua hornea desde la Colonia. Buena parte viene de vajillas de boda que nunca salieron de la caja y de casas que se están mudando. Lo que hace buena o mala una compra es el esmalte, no el diseño.

Gres, porcelana, vidrio Corelle y peltre frente al plato hondo:

casi todas las vajillas de diario son de cerámica o gres: pesadas, baratas y sin problema en el microondas, aunque el esmalte de la orilla es donde primero ceden. La porcelana es más delgada y más dura de lo que aparenta, y es la que se guarda para una primera comunión o el almuerzo del domingo con los suegros. Los platos Corelle y otros de vidrio laminado pesan poquito, ocupan poco espacio y casi no se despostillan, pero cuando uno se quiebra revienta en astillas filosas en vez de partirse en pedazos limpios. La melamina no se quiebra, por eso termina en la finca, en la terraza y en manos de los patojos, pero el cuchillo la raya y nunca va al microondas. Los platos y pocillos de peltre duran años en una cocina de pueblo hasta que un golpe salta el esmalte y el metal de abajo se empieza a oxidar; al microondas tampoco van. Antes de decidirte, cuenta los platos hondos. Muchas vajillas importadas traen platos pandos, platos de postre y tazoncitos para cereal, y a una familia que come caldo varias veces por semana no le alcanzan. Las fuentes y soperas están en artículos para servir, y los vasos y jarras para el fresco en vasos y bar.

Mayólica pintada a mano de la Antigua y Totonicapán:

la mayólica guatemalteca es barro suave que se hornea una vez, se cubre con un esmalte blanco de estaño, se pinta a mano y vuelve al horno a más temperatura. Por ese cuerpo blando se despostilla más fácil que el gres de fábrica, y cada despostillado deja ver el barro. La pintura a mano también deja pistas: el trazo cambia un poco de plato a plato y atrás suele ir pintada la marca del taller. Un diseño que se repite idéntico en todas las piezas, con bordes demasiado limpios para un pincel, es una calcomanía impresa sobre cerámica común, y eso no es mayólica aunque el anuncio lo diga.

Los quetzales de una vajilla de fábrica y de una pintada a mano:

una vajilla sencilla de cerámica para cuatro a seis personas anda entre Q150 y Q250 nueva, y las de porcelana de marca suben hasta unos Q600. Con precios nuevos tan bajos, una vajilla de diario usada se vende por estar completa y sin despostillar, no por la marca, y si le faltan dos tazones se cotiza como platos sueltos. La mayólica funciona al revés. Se vende por pieza, cada una torneada y pintada a mano, y reunir otra vez un juego completo y parejo cuesta mucho, así que una vajilla entera conserva su valor mucho mejor que una de fábrica.

Cuarteado, marcas de cubiertos y filos dorados en una vajilla usada:

inclina cada plato contra la luz. Una telaraña fina de rajaduras en el esmalte, el cuarteado, deja que el agua y la grasa entren al cuerpo del plato, y esos platos terminan manchados y con olor. Las rayas grises sobre un esmalte mate son marcas de cubiertos y casi siempre salen. Un filo dorado o plateado descarta el microondas, y los años de lavaplatos se notan en un filo gastado o a parches. En la melamina, busca rayones hondos de cuchillo y manchas que no salen; en el peltre, cualquier despostillado que ya se puso café se está oxidando.

El anuncio de una vajilla de boda en su caja o de un juego de mayólica:

arma un servicio completo y fotografíalo desde arriba, y luego un acercamiento al sello de atrás, que le dice al comprador quién la fabricó y si es apta para microondas y lavaplatos. Aclara qué piezas son reposiciones, porque un plato pintado a mano de otra hornada rara vez iguala los azules del original. Si es un regalo de boda sin usar, enseña la caja abierta con las piezas en su lugar. Quien viene desde Cobán por una vajilla va a querer levantar cada plato contra la luz antes de pagar, así que tenla desempacada sobre una mesa, con periódico y una caja firme para el viaje de regreso.