Adopta Un Gato
Encuentra y ofrece gatos en adopción en Guatemala.
Aquí los gatos se entregan y no se les pone precio: el gatito de una camada que nació detrás de una tienda en Villa Canales, el gato viejo de casa cuyo dueño falleció y cuya familia no puede quedarse con él, o el gato medio salvaje que mantenía sin ratones una finca de café y necesita otra finca o una bodega, no un sillón. Los voluntarios de rescate publican gatos ya castrados y vacunados, y los dueños publican ese gato que ya no pueden tener. La visita y la entrega se arreglan directamente con quien tiene al gato, así que pida fotos con luz de día y un video corto antes de ir a conocerlo.
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El gato medio salvaje de finca y el gatito de la casa de al lado:
son los dos extremos de los gatos que buscan hogar en Guatemala, y cada uno necesita otra casa. Casi todos son gatitos de una camada que nadie planeó, criados dentro de una casa y acostumbrados a que los carguen. Luego están los adultos, por lo general un gato de casa cuyo dueño falleció o se fue, y suelen ser los más fáciles de acomodar porque ya se conocen sus costumbres. En el otro extremo está el gato que creció medio salvaje en un mercado, una bodega o una finca de café. Quizá nunca se le suba a nadie a las piernas, pero mantiene sin ratones una bodega o una finca por Coatepeque. Los voluntarios de rescate también cuidan gatos que salieron positivos a leucemia felina, que son los que más esperan porque tienen que ser el único gato de la casa. Un gato encontrado en la calle puede estar simplemente perdido, así que publíquelo en animales perdidos y encontrados antes de darlo en adopción. El arenero, el rascador y la transportadora que va a necesitar se compran y se venden en artículos para gatos.
Dos gatitos, un adulto y la casa a la que llegan:
un gatito solo todo el día descarga la energía en los tobillos y las cortinas, y por eso muchos rescatistas prefieren entregar los gatitos en pareja: juegan entre ellos y se adaptan antes. Si en la casa no hay nadie hasta la noche, un adulto tranquilo es la opción más considerada. El gato que pasó su hogar temporal debajo de una cama no es necesariamente arisco; suele necesitar un cuarto tranquilo para él solo durante las primeras semanas. Si hay un perro en la casa, pregunte a la familia temporal si ese gato ya convivió con uno. Al gato medio salvaje hay que dejarlo encerrado en una bodega o un cuarto cerrado con comida, agua y arenero las primeras semanas, o se irá de regreso hacia donde vino.
Estornudos, ácaros del oído y la prueba de leucemia:
vea al gato con luz de día y cárguelo usted mismo. Ojos llorosos, nariz con costras y estornudos son gripe felina, frecuente en gatitos de la calle. Una cera oscura y arenosa en las orejas indica ácaros, y una barriga dura e hinchada en un gatito flaco casi siempre significa lombrices. Nada de eso descarta al gato, pero conviene tratarlo antes de que conozca al gato que usted ya tiene. Pregunte si le hicieron la prueba de leucemia felina y de sida felino (FIV). Un resultado positivo no es motivo para echarse atrás; quiere decir que debe ser el único gato, o vivir con otros gatos positivos, y quedarse adentro. Pregunte también si está castrado: una hembra adulta sin esterilizar puede llegar preñada, y un macho entero marca con orines y se pelea.
Dar en adopción al gato que lleva años con usted:
sea sincero con el motivo. Un gato que se entrega porque marca con orines, porque se pelea con un gato nuevo o porque arañó a un bebé hará lo mismo en la otra casa si la familia no sabe lo que recibe. Indique la edad y el sexo, si está castrado y vacunado, los resultados de cualquier prueba, qué come y si ha vivido adentro, en los techos o en ambos. Tómele fotos donde esté relajado y agregue un video corto de cómo reacciona cuando entra alguien que no conoce. Conozca a la nueva familia antes de decir que sí, en su casa si se puede, y fíjese qué tan transitada es la calle y dónde va a dormir el gato. Pida a quien llegue por el gato que traiga una transportadora rígida y cerrada; el gato que va cargado en brazos o en una caja de cartón hasta el carro o la camioneta es el que se escapa en el primer minuto. Si es un gato de finca medio salvaje, ponga una toalla dentro de la transportadora y deje que lo meta la persona que le da de comer, porque un gato así no se deja agarrar por un extraño.