Magic: The Gathering
Compra y vende cartas de Magic: The Gathering en Guatemala.
Magic lleva tanto tiempo imprimiéndose que una caja de zapatos puede guardar una rara de las primeras expansiones debajo de un mazo de Commander de Final Fantasy todavía en su plástico. Las dos cosas entran en el intercambio, nuevas y usadas, junto con fólderes de sueltas y colecciones de jugadores que ya se retiraron. Las tiendas de juegos de la Ciudad de Guatemala organizan noches de Commander y presentaciones, así que buena parte de lo que circula se compra para jugar y no para guardar. Un mazo sellado se juzga por lo que promete la caja; una carta vieja, por sí sola, por nombre e impresión.
Por ahora no hay anuncios activos en Magic: The Gathering.
Kits de inicio, sobres Jumpstart y mazos de Commander:
son las entradas más comunes a Magic, y cada una sirve para una mesa distinta. Un kit de inicio trae un mazo armado para cada uno de los que van a aprender juntos. Los sobres Jumpstart son medios mazos temáticos: barajas uno con otro y en un minuto tienes algo jugable, justo para una noche tranquila en casa. El mazo preconstruido de Commander es el que conviene si piensas sentarte en una mesa de tienda, porque Commander es el formato multijugador que juega casi todo grupo casual y el mazo funciona tal como viene. Quien ya tiene mazo rara vez necesita nada de eso. Busca sueltas: la carta que le arregla las tierras o le cierra un combo, comprada sola en vez de perseguida en sobres.
El color del símbolo de expansión en una carta de Magic:
es la forma más rápida de ordenar una caja. El símbolo pequeño a la derecha de la línea de tipo es negro en una común, plateado en una infrecuente, dorado en una rara y naranja rojizo en una mítica. Las cartas más antiguas no traen símbolo o lo traen negro sin importar su rareza, así que esas se revisan por nombre. El reverso café con el óvalo azul también distingue a Magic de Pokémon, Yu-Gi-Oh! y otros juegos de cartas coleccionables de un vistazo, algo útil cuando la caja la compartían hermanos. Las comunes y las tierras básicas son casi toda la colección y se venden por montón; las de símbolo dorado o naranja se buscan una por una, por nombre, expansión y versión.
La Reserved List y las cartas más viejas de Magic:
piden revisar despacio una caja antigua. Wizards of the Coast se comprometió a no reimprimir nunca una lista de cartas de los primeros años, entre ellas las dual lands originales, así que conservan su valor y son las que más copian los falsificadores. Una dual land ofrecida a un precio que no cuadra con lo que suele cotizarse es la primera alerta. Pon la carta dudosa junto a una original de la misma expansión: el azul y el café del reverso, la nitidez del texto negro y la textura del cartón deben coincidir, y las falsas suelen verse deslavadas o sentirse demasiado brillantes. Una carta vendida como proxy es un sustituto impreso para jugar en casa, por convincente que se vea, y no se acepta en torneos oficiales.
Un mazo de Commander usado frente a uno sellado:
es una comparación que conviene hacer antes de pagar. Nuevo, un mazo de Commander anda entre Q500 y Q750 en Guatemala, y los cruces con otras franquicias, como Final Fantasy o Marvel, quedan hacia arriba de ese rango. Uno jugado vale por lo que todavía trae adentro, no por la caja. Casi todo precon debe su valor a unas pocas cartas, y si regresa con esas cambiadas por tierras básicas es una caja de comunes, por muy ordenado que se vea el empaque. Wizards publica la lista completa de cada mazo preconstruido de Commander, así que uno usado se puede revisar carta por carta contra ella. Voltea también el mazo: jugarlo sin protectores gasta los reversos de forma pareja, pero un reverso doblado o rayado se nota al barajar, y en la mesa se dan cuenta.
Fólderes viejos y mazos de Commander retirados:
se venden más rápido cuando el orden se hizo antes de publicar. Si es un mazo, guarda la caja original, di claramente si está cada carta de la lista oficial y nombra lo que se cambió. Si son sueltas, anota la expansión, el idioma, si es foil o no y un estado honesto, y fotografía las valiosas por delante y por detrás con luz de día. Una carta antigua fotografiada junto a una común de la misma expansión resuelve la duda de autenticidad antes de que salga. El resto va en lote contado. Quien baje desde Quetzaltenango por una colección vieja va a querer revisarla en una mesa con buena luz, así que guarda las cartas más antiguas en un fólder aparte: las que importan se revisan primero y el resto de la tarde queda para las comunes.