Deshumidificadores
Compra y vende deshumidificadores en Guatemala.
Cuando el chipi-chipi se queda varios días sobre Cobán, un cuarto cerrado lo delata con manchas verdes en los zapatos de cuero y olor a guardado en el clóset. El deshumidificador resuelve eso sacándole el agua al aire y juntándola en un tanque. Nuevos o usados, vienen en tres formas muy distintas: los de compresor, con rueditas, que llenan un balde en una noche; los electrónicos que se conectan al tomacorriente y alcanzan para un solo clóset; y los recargables de sílica que se cuelgan del tubo. Cuál conviene depende menos de la marca que de qué tan frío se pone el cuarto en la noche.
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Deshumidificadores de compresor, electrónicos y de sílica:
en foto se parecen, pero el trabajo que hacen no tiene comparación. El de compresor funciona como una refrigeradora pequeña con ventilador: el aire húmedo pasa por un serpentín frío, el agua cae al tanque o sale por una manguera, y uno grande puede secar un dormitorio completo. El electrónico no lleva compresor, solo una placa que se enfría; por eso es liviano y silencioso, y junta uno o dos vasos de agua al día. Sirve para un clóset o el mueble del equipo de fotografía, no para un cuarto. Los recargables de sílica cambian de color cuando se llenan y se vuelven a secar al conectarlos. Si el problema es el polvo o el humo y no el agua, lo que busca son los purificadores de aire. Si el cuarto además de húmedo es caliente, uno de los climatizadores le quita humedad mientras enfría.
Cuartos fríos y los litros que promete la caja:
la cifra de extracción de un equipo de compresor se mide en condiciones de prueba calientes y muy húmedas. En una casa de Cobán, Huehuetenango o Totonicapán donde el dormitorio baja de unos 15 °C en la noche, el serpentín se escarcha, el aparato se detiene para descongelarse y saca una parte pequeña de lo que dice la caja. Ahí conviene más uno desecante, que usa una rueda de sílica en lugar del serpentín frío y sigue funcionando con frío, aunque gasta más luz. En la capital, en pleno invierno, cuando la ropa tendida adentro tarda dos días en secarse, un equipo de compresor común con salida de desagüe continuo es justo lo que hace falta.
Electrónicos contra deshumidificadores de compresor grandes:
la diferencia de precio es mucho menor que la diferencia en lo que hacen. Un electrónico de los que se conectan, con tanque de dos o tres litros, cuesta nuevo entre Q800 y Q1,300, a pocos cientos de quetzales de un compresor compacto que saca varias veces más agua. Uno de compresor grande anda por Q4,000 a Q4,500. Por eso un electrónico usado vale poco, y el usado que conviene buscar es el de compresor grande con el flotador bueno y el tanque entero: el circuito sellado de refrigerante casi nunca falla si el aparato no se golpeó ni se transportó acostado, así que conserva buena parte de su valor.
El tanque, el flotador y el serpentín de un deshumidificador usado:
conéctelo y déjelo trabajar unos veinte minutos. Saque el tanque con el aparato andando: el compresor tiene que pararse y encenderse la luz de lleno, porque un flotador trabado es la forma en que estas máquinas inundan un piso. A los pocos minutos, el serpentín detrás del filtro tiene que sentirse frío y empezar a sudar. Si el ventilador sopla y el serpentín sigue a temperatura ambiente, se fue el refrigerante, y casi nunca vale la pena repararlo. Revise que el tanque no esté rajado, porque cada uno tiene la forma de un solo modelo y cuesta conseguirlo. En un electrónico, pida el adaptador de corriente, que va aparte y es lo que más se pierde. Y lea bien la etiqueta, porque los humidificadores y difusores de aroma se anuncian muchas veces junto a los deshumidificadores y hacen justo lo contrario.
Fotografiar la etiqueta, el tanque y el filtro del deshumidificador:
la etiqueta de atrás dice el tipo, los litros nominales y el voltaje, así que tiene que verse nítida. Agregue el tanque, el filtro y la pantalla marcando la humedad, que demuestra que el sensor funciona. Indique si es de compresor o electrónico, si tiene salida de desagüe y si la manguera va incluida. Si estuvo en una casa fría y aun así amanecía con el tanque lleno, dígalo: nada le da más confianza a alguien de Alta Verapaz. A quien llegue por un equipo de compresor, avísele que traiga un carro donde vaya parado, y que si en el camino terminó acostado, lo deje unas horas de pie antes de encenderlo.