Juguetes Para Bebés
Compra y vende juguetes para bebés en Guatemala.
Un juguete de bebé pasa más tiempo en la boca que en la mano, y por eso la edad impresa en la caja pesa más que la marca. Sonajas y mordederas aparecen nuevas y usadas junto al gimnasio musical que el bebé patea durante unos meses, muchas veces todavía en su caja porque llegaron repetidas al mismo baby shower o al Día del Niño. Al lado del plástico importado están los juguetes de madera pintada de Totonicapán y el chinchín de morro que se sacude en las posadas: preciosos en un estante, y otro asunto en la mano de un bebé al que le están saliendo los dientes.
Por ahora no hay anuncios activos en Juguetes Para Bebés. Explora anuncios relacionados en Bebé:
Juguetes para bebés según la etapa:
los primeros son más para agarrar que para jugar. La sonaja y la mordedera tienen el tamaño de un puño pequeño y están hechas para morderse; después vienen los peluches y los libros de tela. Para el rato boca arriba está el gimnasio, un tapete acolchado bajo un arco con juguetes colgando, muchas veces con un piano a los pies para patear. Al sentarse llegan los vasitos apilables, los cubos de figuras para encajar y los juguetes que se encienden al apretarlos; con los primeros pasos, los carritos de empujar y los de arrastre. Los juguetes del baño van con la tina en cuidado del bebé, y el móvil de la cuna con la decoración del cuarto del bebé.
La edad en la caja y la prueba del tubo de papel higiénico:
las dos responden si alguna parte del juguete puede terminar en la garganta del bebé. La edad del empaque importado es el criterio del fabricante sobre piezas pequeñas, y se respeta aunque el juguete se vea sencillo. Sin caja, prueba el juguete y cualquier pieza que pueda soltarse en el tubo vacío de un rollo de papel higiénico: si pasa, es demasiado pequeña. En los peluches, mejor ojos bordados que pegados. En los electrónicos, que la tapa de las baterías cierre con tornillo importa más que cualquier función, y el botón de volumen importa más de lo que parece a la madrugada.
La madera de Totonicapán y el chinchín de morro:
la tradición juguetera de Guatemala es de madera, buena parte de los talleres de Totonicapán y pintada en colores fuertes. Le va bien a un niño que ya empuja y apila; para un bebé que está echando dientes, solo si la madera va al natural o quien la hizo puede decirte que la pintura no es tóxica. El chinchín, un morro seco relleno de semillas y pintado de negro o de colores, es para las posadas y los bailes. Colgado en el cuarto se ve precioso, pero uno rajado suelta las semillas: lejos del alcance de un bebé que gatea.
Un gimnasio musical, estrenado o de segunda mano:
el gimnasio con piano es el único juguete de bebé que cuesta dinero de verdad: el de una marca estadounidense conocida anda entre Q600 y Q800 nuevo. Uno usado en buen estado, con todos sus colgantes y el tapete lavado, se vende por unos Q200, casi siempre sin baterías. El bebé pasa apenas unos meses bajo el arco antes de gatear fuera del tapete, así que el plástico casi nunca llega gastado; lo que frena el precio es que nadie puede probar la parte electrónica hasta ponerle baterías.
Lo que esconde un patito de hule y lo que hay bajo la tapa de las baterías:
aprieta el patito, o cualquier juguete con agujero, sobre un lavamanos blanco: si sale agua oscura o con puntitos negros, hay moho adentro y no se quita. Abre todas las tapas, porque las baterías que se quedan puestas mientras el juguete espera guardado al siguiente bebé se sulfatan, y la costra blanca o verde en los contactos puede dejarlo muerto. Pasa la uña por mordederas y sonajas buscando rajaduras y marcas de dientes por donde se pueda desprender un pedazo, y aprieta las costuras de los peluches. Antes de cruzar la ciudad por algo grande, busca la marca y el modelo junto a la palabra retiro.
Regalos repetidos del Día del Niño y los juguetes que el bebé ya dejó atrás:
un baby shower o el Día del Niño suelen traer repetido el mismo juego de sonajas o cubo de actividades, y el repetido sellado es lo más fácil de pasar a otra familia: fotografía la caja cerrada con la edad a la vista. Los usados, lávalos y fotografíalos con luz de día, baterías puestas y luces encendidas, para que se vea que funcionan. Una sonaja suelta casi nadie la busca: agrupa los juguetes pequeños por etapa y cuenta las piezas de cada juego. Quien viene desde Quetzaltenango por un gimnasio va a querer oír el piano antes de pagar, así que entrégalo con las baterías puestas.