Cochecitos

Compra y vende cochecitos en Guatemala.

Aquí casi nadie dice cochecito: es carruaje, a veces carriola, y el liviano que se cierra como paraguas es el tipo bastón o sombrilla. Un domingo de Pasos y Pedales en la Avenida Las Américas se ven todos juntos, desde el carruaje para correr con llantas de aire hasta el compacto que se dobla con una mano. Nuevos y usados, van del carruaje grande con moisés para el recién nacido al doble para hermanitos de edades cercanas, y casi todos salen de la casa mucho antes de que el chasís se gaste.

Moisés, reclinable completo o tipo bastón:

lo primero es qué tan acostado puede ir el bebé. Un carruaje grande para recién nacido se reclina del todo o lleva un moisés que se engancha al chasís. El sistema de viaje resuelve distinto: la silla de recién nacido de sillas de carro para bebé se engancha directo al carruaje, y la silla pasa del carro al chasís en un solo movimiento. El tipo bastón es liviano y barato, pero solo se reclina a medias: es segundo carruaje para cuando el bebé ya se sienta. Los compactos de viaje quedan en medio y se cierran con una mano en un bulto que cabe en el avión.

Carruajes para correr, y los de tres llantas que solo lo parecen:

uno de verdad trae la rueda delantera con seguro para dejarla fija, correa para la muñeca, freno de mano en el manubrio y llantas de aire. Los fabricantes piden no correr con él hasta que el bebé se siente bien solo, y nunca con la silla de carro o el moisés puestos. Muchos carruajes de tres llantas copian la forma con una rueda delantera que solo gira; sirven para pasear el domingo y bailan cuando uno acelera.

Carruajes dobles, en fila o lado a lado:

el de tipo tándem pone un asiento detrás del otro y pasa por cualquier puerta donde pasa uno sencillo; el de lado a lado deja que los dos niños vean hacia adelante, pero pide puerta ancha y banqueta ancha. El de sentarse y pararse, con plataforma atrás para el grande, es la salida más liviana si ese niño solo se cansa a ratos. Muchos papás de dos ni compran doble: llevan al pequeño en un portabebé y empujan al grande.

Lo que pierde un carruaje para correr con su primer dueño:

uno de tres llantas con rueda delantera fija arranca en unos Q3,500 nuevo, y uno usado con llantas que no se desinflan y un freno que todavía agarra se vende por Q1,200 a Q1,800. El chasís de uno bueno aguanta varios niños; lo que el segundo dueño paga por adelantado son llantas, el cable del freno y una capota que pasó la vida al sol, por eso uno bien cuidado y con llantas nuevas está arriba de ese rango y uno que estuvo desinflado en el garaje queda bastante abajo.

Un carruaje usado, bisagra por bisagra:

los carruajes se rompen en las uniones donde se doblan, así que empieza ahí. Ábrelo y ciérralo y escucha que cada seguro haga clic limpio; una bisagra que hay que forzar, o con rajaduras finas en el plástico, es el principio del fin. Un chasís que se flexiona con peso en el asiento solo empeora. En uno para correr, suelta el manubrio en un tramo plano y mira si se jala hacia un lado: con suerte es cuestión de alinearlo, sin suerte es la horquilla doblada. Abre el relleno del asiento para buscar hongos y aprieta la capota: la tela quemada por el sol se pone tiesa y se raja en los dobleces. Busca la etiqueta del chasís con el modelo y la fecha de fabricación y averigua si ese modelo ha tenido retiros, porque ya ha habido bisagras retiradas del mercado. Los compactos caros son los más copiados: uno barato, sin etiqueta y que se dobla áspero, mejor déjalo.

Lo que hay que enseñar cuando un carruaje cambia de casa:

toma foto de la etiqueta del chasís y después de cada pieza que va incluida: moisés, plástico para la lluvia, barra delantera, adaptadores para la silla de carro. Los adaptadores solo sirven para ciertas sillas, y quien ya tiene una en casa va a preguntar cuáles le tocan. Menciona los ganchos para la pañalera si los tienes, di sin rodeos si la capota está desteñida o una rueda rechina, y agrega un video corto cerrándolo con una mano. Quien sube desde Puerto Barrios o viene de Santa Lucía Cotzumalguapa le está dedicando el día entero, así que ten las llantas bien infladas y déjalo empujarlo a la vuelta de la cuadra con una bolsa de frijol en el asiento.