Sombreros Para Mujer

Compra y vende sombreros para mujer en Guatemala.

En Santa Cruz del Quiché se hacen sombreros de palma desde finales de la Colonia, con palma que crece silvestre en el norte del departamento, trenzada y cosida en redondo hasta tomar forma. Junto a ellos están los vaqueros de fieltro de lana que se lucen en las ferias ganaderas del oriente y los de paja de papel que se doblan en la maleta para un fin de semana en la playa, nuevos y de segunda mano. Un sombrero que no queda no sirve a ningún precio, así que pide la medida interior en centímetros antes de quedar.

Palma, paja de papel, fieltro y el sombrero pescador:

cada uno sirve para un día distinto. El de palma es firme, liviano y barato de reponer; se trenza en una cinta que después se cose en redondo, vuelta tras vuelta, que es como todavía se hacen los de Quiché. La paja de papel es el material de casi todos los sombreros de playa de moda: suave, se dobla en la maleta y va bien hasta que se empapa, cuando se ablanda y puede perder la forma para siempre. El fieltro de lana abriga y pesa más y aguanta un pliegue marcado, por eso de él se hacen las fedoras y los sombreros vaqueros. El pescador de algodón y la gorra son los que se meten en cualquier bolsa sin pensarlo. Un ala ancha se completa con unos lentes de sol para mujer, y el de palma combina con los morrales y totes tejidos de bolsos para mujer.

Sombreros vaqueros en las ferias de Jutiapa y Chiquimula:

el oriente es tierra ganadera, y sus ferias traen jaripeo, exposición de ganado y muchas mujeres con sombrero vaquero, casi siempre combinado con botas y cincho. El de fieltro es el más formal; el de palma es para pasar la tarde al sol junto al ruedo. La X que trae impresa por dentro es la escala de cada fabricante. En el fieltro indica la mezcla de pelo, en la paja lo fino del tejido, y un número de X alto en una marca puede no ser mejor que uno mucho más bajo en otra, así que compara las X solo dentro de la misma marca.

Fieltro de lana contra fieltro de pelo en un sombrero vaquero:

uno de fieltro de lana anda entre Q250 y Q300 nuevo en una tienda vaquera, y uno de fieltro de pelo de las grandes marcas estadounidenses cuesta varias veces eso. Casi toda la diferencia está en el fieltro. El de pelo es más fino, aguanta una llovizna y mantiene la forma por años; el de lana se deforma y se mancha con más facilidad. Usado, un fieltro de pelo con la banda limpia y la copa sin quebrar conserva buena parte de su precio, mientras que uno de lana con la línea de sal alrededor de la banda vale muy poco, porque nadie quiere ponerse el sudor de otra persona.

La banda interior, el ala y la trenza de un sombrero usado:

dale vuelta antes que nada. Una línea oscura de sal en la banda, o una mancha que ya subió al fieltro, casi nunca sale. Ponlo sobre una mesa: el ala de un fieltro que se quedó en un carro al sol, o que se guardó apoyado sobre el ala, puede ondularse, y esa onda cuesta enderezarla. Mira el fieltro de lana contra la luz para buscar agujeritos de polilla, señal de que pasó tiempo olvidado en un clóset. En uno de paja o de palma, pasa el dedo por las costuras de la trenza y por la orilla del ala buscando hebras rotas. Un sombrero que se vende como Panamá debe estar tejido de una sola pieza, desde una pequeña roseta en lo alto de la copa; si está armado con una trenza angosta cosida en espiral, es de papel o de palma, diga lo que diga la etiqueta.

Talla, alto de copa y la caja en que viaja un fieltro:

mide en centímetros el contorno por dentro de la banda y anota también la talla de la etiqueta, porque S, M y L cambian de un fabricante a otro. Agrega el ancho del ala y el alto de la copa, di de qué material es y toma fotos de día de la banda interior, la etiqueta y la parte de arriba de la copa. Si el fieltro trae su caja, úsala: un sombrero aplastado en una bolsa camino a la cita llega viéndose peor de lo que está. Quien venga desde Zacapa a ver un sombrero vaquero antes de la feria se lo va a querer probar peinada como lo usa, así que queden donde haya un espejo.