Herramientas De Jardinería

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Casi todos los jardines de aquí se trabajan con herramienta de campo: el mismo azadón, la misma piocha y el mismo machete que se usan en las hortalizas de Chimaltenango cuelgan en cualquier agroservicio, y hacen igual de bien su trabajo en un arriate de colonia. Al lado están las piezas más finas, la tijera de podar para los rosales y el seto, y la bomba de mochila, que llega al jardín desde la finca de café. Nueva o usada, las dos tienen sentido: una buena herramienta de mano suele sobrevivir a su primer dueño, así que un azadón Truper con el cabo sano o unas Felco legítimas valen la pena.

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El azadón, la piocha y la pala:

colgadas parecen lo mismo y hacen trabajos distintos. El azadón mueve la tierra de lado: abre el surco, corta la hierba de raíz y aporca la mata. La piocha, con pico de un lado y paleta angosta del otro, rompe el suelo donde el azadón rebota, como el talpetate que aparece debajo de la capa buena en muchos patios del altiplano. La pala, de punta redonda, levanta lo que las otras dos aflojaron. Para una hortaliza o los arriates de lo que traigas de plantas y maceteros, con azadón y pala se hace casi todo.

Tijera de bypass, tijera de yunque y serrucho de podar:

en el corte es donde se nota la calidad. La tijera de bypass cruza sus hojas como unas tijeras de costura y deja un corte limpio en madera viva: un rosal, un hibisco, la buganvilia que ya se adueñó del muro. La de yunque cierra una hoja contra una base plana: rinde en rama seca y machaca el tallo verde. Lo que pase del grueso del pulgar le toca a la tijera corta ramas de mango largo o al serrucho plegable; forzar una tijera pequeña arruina el eje.

La bomba de mochila, manual o de motor:

también viene del campo, y en la ciudad sirve para abonar la grama o tratar un seto. La manual, que se bombea con una palanca a la altura de la cadera, es liviana, silenciosa y fácil de componer. La de motor cubre un cafetal en Santa Rosa mucho más rápido y pesa mucho más en la espalda. Para el jardín de una casa gana la manual. Lo que pasó por una bomba se queda en los empaques y en la lanza, así que una que llevó herbicida hay que enjuagarla varias veces antes de acercarla a plantas tiernas. La red y el tubo para limpiar la piscina están en piscinas.

La tijera de ferretería frente a la forjada:

una tijera de podar de las que cuelgan en la ferretería cuesta de Q30 a Q60, y cuando se le va el resorte o se le dobla la hoja, se tira. Una Felco suiza forjada cuesta varios cientos de quetzales nueva, y la hoja, el resorte y el tornillo del eje se venden por separado, así que una usada con la hoja gastada sigue siendo buena compra: con un repuesto corta como el primer día. Una bomba de mochila manual anda entre Q150 y Q300 nueva, tan cerca de lo desechable que una usada se juzga solo por el tanque y la bomba, y nunca se paga mucho por ella.

Cabos, ejes y empaques en una herramienta usada:

la madera y el hule se acaban mucho antes que el acero. En un azadón o una piocha, mira donde el cabo entra en el ojo: una cuña floja, una rajadura a lo largo de la veta o un cabo amarrado con alambre y tape piden cabo nuevo. Abre y cierra la tijera despacio: las hojas deben juntarse sin luz entre ellas y sin raspar, el resorte debe abrirlas solo y el eje no debe bailar de lado. Hay muchas Felco falsas: si una sale barata, compara el grabado y el acabado con las fotos del fabricante. A la bomba de mochila llénala con agua limpia y dale presión. Si la lanza gotea en el gatillo o el tanque suda por una costura, los empaques están gastados o hay una rajadura.

Herramientas de una bodega que se vacía:

salen de un jardín que se volvió parqueo, de la casa de los papás que se está desocupando o de un jardinero que renueva su equipo. Fotografía cada herramienta acostada en el suelo con la marca a la vista, luego el filo y, en las tijeras, el eje. Di qué llevó la bomba y que ya está enjuagada. La herramienta de mano sale más rápido por lote, porque quien arma su primer huerto quiere el azadón, la pala y el rastrillo juntos. Un jardinero que venga a verla va a cortar una hoja de papel con la tijera y a llenar la bomba de agua antes de pagar, así que déjalas limpias y listas para probar.