XBox

Compra y vende consolas Xbox en Guatemala.

Buena parte de las Xbox 360 que todavía se mueven en Guatemala vienen programadas para correr juegos copiados, y eso las vuelve consolas baratas que solo sirven sin conexión, no consolas dañadas. A su lado están la Series X y la Series S, la familia Xbox One que vino antes, y los controles, los Elite y las tarjetas de expansión que las acompañan, nuevos y usados. Cada generación esconde su propia falla: una Series puede cargar un baneo que ningún reinicio quita, una 360 de las primeras puede ir camino al anillo rojo y un control Elite puede verse perfecto hasta que se aprietan sus botones LB y RB.

Xbox Series X, Series S y las generaciones anteriores:

la Series X es la torre grande, negra con lector de discos o blanca en su edición totalmente digital. La Series S es la cajita blanca que nunca tuvo lector y trabaja por debajo del 4K, algo que en una tele Full HD casi no se nota. Detrás viene la familia Xbox One: la original con su fuente de poder externa, la One S más delgada y la One X, a las que el fut de cada año y los Call of Duty siguieron llegando mucho después de que salieran las Series. Ninguna Xbox acepta visor de realidad virtual, así que para VR en casa toca mirar un PlayStation o los visores independientes de realidad virtual.

Game Pass o juegos comprados, y dónde los guarda una Series S:

cómo consigue sus juegos define la consola más que la potencia. Quien prueba muchos juegos distintos le saca más provecho a Game Pass, y para eso una Series S o una Series X digital es toda la máquina que necesita. Quien compra pocos estrenos y los juega durante meses queda mejor servido con una Series X con lector, que además lee discos de Xbox One y los títulos viejos de la lista de retrocompatibilidad de Microsoft. El almacenamiento es el punto débil de la Series S: su disco interno se llena rápido con los juegos actuales. Los juegos hechos para las Series solo corren desde ese disco o desde la tarjeta de expansión oficial que se inserta atrás; un disco duro USB común los guarda, pero desde él solo juega títulos de Xbox One y de 360.

Lo que conserva una Series S usada frente a una nueva:

una Series S nueva anda entre Q4,000 y Q4,500, bastante arriba de su precio de salida porque Microsoft ha subido sus consolas más de una vez. Eso favorece a quien vende: una usada y bien cuidada se mueve entre Q2,500 y Q3,000, una caída menor de la que suele sufrir una consola, porque la alternativa nueva se ha ido encareciendo. Si incluye tarjeta de expansión vale bastante más, porque esa tarjeta es la forma cara de sumar espacio desde el que corren los juegos de Series.

Consolas baneadas, anillos rojos y la Xbox 360 programada:

Microsoft puede banear una consola además de una cuenta, y ese baneo sobrevive a cualquier reinicio de fábrica. Antes de pagar por una Series o una One, pida que el vendedor inicie sesión y entre a una partida en línea: una consola baneada no lo logra. Una 360 con RGH o con chip, de las que llevan años circulando en Guatemala con juegos copiados en el disco duro, corre esos juegos sin conexión y nada más, y el precio tiene que reflejarlo. En una 360 de las primeras, las luces rojas alrededor del botón de encendido son el anillo rojo, la falla por calor que los modelos slim casi dejaron atrás. En una Series X con lector, escuche mientras carga un disco: si raspa o se niega a leerlo, el problema está en el lector. Una Xbox One original sin su fuente de poder no sirve hasta conseguirle una. En un control Elite Series 2, apriete LB y RB buscando un clic limpio y revise las empuñaduras de hule, que con el uso se despegan.

Entregar un Xbox que todavía es su consola principal:

mientras la consola esté marcada como su Xbox principal, cualquiera que juegue en ella puede usar sus juegos digitales y su Game Pass, así que el comprador que la prueba ve una biblioteca que se va con usted. Diga claro qué sí va incluido: con lector o digital, cuánto almacenamiento, si lleva tarjeta de expansión y cuántos controles. Quien venga desde Mazatenango o Jalapa va a querer verla conectarse y jugar una partida, así que póngale pilas AA nuevas al control: el control estándar de Xbox funciona con ellas, y un par descargado hace que una consola buena parezca dañada. Cuando el comprador quede conforme, desactive la opción de consola principal, cierre su cuenta Microsoft y restablézcala borrando todo, ahí mismo.