Seguridad & Vigilancia

Compra y vende cámaras de seguridad y grabadores en Guatemala.

Casi todo el equipo de seguridad en Guatemala termina en uno de tres lugares: una cámara wifi dentro de la casa o el negocio, un juego de cámaras cableadas que llegan a un solo grabador, o una cámara solar con chip cuidando el portón de una finca adonde no llega ni la luz ni el internet. Circulan nuevas y usadas, junto con videoporteros, grabadores y los discos duros que llevan adentro. Una cámara usada casi siempre pasó su vida en una pared exterior y no en una caja, así que lo que conviene averiguar es cuánto tiempo aguantó la intemperie y si le cayó una descarga en alguna tormenta.

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El cable, o la falta de cable, decide la cámara:

una cámara wifi de EZVIZ, Imou o TP-Link Tapo solo pide un tomacorriente y el router cerca, y graba en una memoria o en la nube. Sirve para un cuarto o una tienda pequeña. Un juego cableado lleva cada cámara hasta un grabador, DVR o NVR, lo indicado para una casa con varias entradas o un negocio con parqueo. Una cámara solar 4G trae su panel, su batería y su chip, la salida para una finca ganadera en Petén o un terreno en las afueras de Escuintla. Casi todas las solares graban solo al detectar movimiento, algo que sirve más en un portón que en una caja. Con un videoportero se contesta el portón desde el celular. A diferencia de las cámaras fotográficas o las de acción en cámaras de cine, todas están hechas para vigilar una misma vista durante años.

Cámaras que se entiendan con el grabador que ya tiene:

ahí fallan casi todas las compras usadas. Las analógicas HD mandan el video por cable coaxial en uno de tres formatos, TVI, CVI o AHD, y una Hikvision conectada a un DVR Dahua viejo puede dejarle la pantalla en negro. Los grabadores recientes leen los tres y algunos canales IP; revise la etiqueta de su DVR antes de pagar por cámaras para agregarle. Las IP van por cable de red a un NVR: más nítidas y más caras. Para reconocer una cara en el portón o leer una placa, compre una cámara más nítida y póngala más cerca en lugar de más abierta. El infrarrojo simple deja la noche en gris; los modelos a color de noche suman una lucecita o un sensor más grande, y un pickup rojo se ve rojo. Todo lo que vaya afuera debe tener clasificación IP66 o mejor.

Dónde ahorra una cámara solar usada y dónde no una wifi:

una cámara wifi de interior que gira, de marca conocida, cuesta entre Q300 y Q450 nueva. Usada ahorra poco, así que búsquela en su caja y reseteada, no recién desatornillada del cielo falso de alguien. Las solares 4G van desde unos Q800 por una de doble lente sin marca hasta alrededor de Q1,600 por una de marca, y ahí una usada sí le quita un buen pedazo a la cuenta, siempre que la batería aguante la noche. Batería y panel envejecen bajo el sol: póngale precio a una usada según cómo rinde de noche.

Daño por rayos y otras fallas en una cámara usada:

las tormentas eléctricas del invierno son las que acaban con este equipo en Guatemala. Una descarga baja por el cable de una cámara exterior y quema un canal del grabador, la fuente de poder o la cámara misma. Pregunte si al sistema le cayó una descarga, y conecte cada cámara a un grabador o a la app antes de pagar. Después pruébela a oscuras: tape el sensor, y la imagen debe pasar a blanco y negro con un brillo rojizo leve en los LED. Neblina o gotitas tras el lente indican que el sello falló, y un domo amarillento por años de sol emborrona la imagen nocturna. Las cajas sin marca suelen prometer una resolución que el sensor no da; confírmela en la app. El disco duro que sale de un DVR usado ha grabado sin parar, así que cuéntelo como casi gastado.

La etiqueta en la parte de atrás de cada cámara:

fotografíela: trae el modelo y el formato de video, y quien venga desde Jutiapa o Mazatenango quiere saber antes de salir si va a funcionar con el grabador que ya tiene. Diga si cada cámara estuvo adentro o afuera y qué adaptadores y soportes incluye. En las wifi, aclare que la mayoría solo se conecta a la banda de 2.4 GHz del router, y desvincule la cámara de su cuenta en la app antes de entregarla, o el comprador no podrá agregarla a la suya. Una oficina que se pasa a cámaras más nítidas casi siempre suelta un juego viejo en buen estado, y lo que lo vende es un video corto de cada cámara de noche, enviado antes de que el comprador viaje.